ENFOQUE: En Talara estamos huérfanos de apoyo y protección

Andrés Abad Tejada
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Talara. Si bien la creciente ola de inseguridad ciudadana no es exclusiva de Talara, sino un flagelo que se extiende a nivel nacional, lo que sucede es que en esta ciudad ya empieza a rozar la delgada línea entre la alarma y el descontrol.

En las últimas semanas, se han producido dos asesinatos a mujeres en sus propias viviendas, a manos de delincuentes armados cuyos crímenes se pierden en la impunidad. La semana que acaba de terminar, una joven fue raptada de la parte exterior de su vivienda en un AH del Cono Norte y cuando los delincuentes se vieron perseguidos por el serenazgo arrojaron de la mototaxi a su víctima. Uno de ellos fue capturado, el fiscal sugirió prisión preventiva, y para sorpresa de muchos, el juez optó por liberarlo.

Ayer en redes sociales se informaba que a las 11 de la mañana, aproximadamente, se producía otro asalto a mano armada a inmediaciones de la Oficina de Administración Tributaria MPT en la Avenida B, dejando heridos, los asaltantes huyeron en una moto taxi color azul. Los curiosos identificaron a uno de los maleantes que usa el alias de “Dayron”. Sin embargo, lo gracioso es que cuando llegó el serenazgo habría detenido a dos personas que eran meros espectadores. Y no es solamente esto, sino que a ello se suman una serie de delitos menores -robos, hurtos, arrebatos- que no se denuncian, pero de los cuales uno se entera porque le sucede al familiar de algún conocido.

Sólo estos pocos hechos, de muchos que a diario se producen en esta ciudad, han puesto una vez más en evidencia que la otrora tranquila y apacible Talara, desde hace unos años viene quedando, lamentablemente, en el pasado. Todo esto, como siempre reiteramos, ante la pasividad, indiferencia y complicidad de una Policía Nacional y de otras instituciones que tienen la obligación de brindar seguridad a una población que ahora es incrédula con el accionar de los agentes policiales.

Es por ello, y con justa razón, que ya empiezan a escucharse voces de pobladores que piden la destitución o el cambio de los Comisarios de Talara, quienes ni se inmutan y ni dan la cara para que expliquen a qué se debe su indiferencia y su lentitud para enfrentar a la delincuencia, más aún si saben dónde se les puede ubicar ya que ellos elaboran el Mapa de la delincuencia que se adjunta al Plan Anual de Seguridad Ciudadana. Esto genera sospecha y dudas en su accionar.

Creemos que la PNP debe usar las herramientas necesarias para que cumpla eficazmente con su labor; y si no las tiene debe exigirlas a su comando superior o en todo caso coordinar con ellos para hacer mega operativos, pero no como el último que fue un remedo de operativo pues fracasó porque se habría filtrado la información, con altísimas posibilidades de que el “soplo” habría sido de la misma PNP, por eso cuando llegaron a los puntos rojos de la delincuencia y de narcotraficantes y vendedores de drogas, oh sorpresa, no encontraron a nadie.

Finalmente, se trata también que el Estado ejerza su deber político de garantizarles a sus ciudadanos el derecho a la vida y a la seguridad. Pero eso, infelizmente, no está sucediendo. En Talara, por ejemplo, estamos huérfanos de apoyo. (A. Abad T.)