Ex terrorista Peter Cárdenas, quiere hacer política representativa tras su excarcelación

Editorial
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ERP. Peter Cárdenas, ex cabecilla del movimiento terrorista MRTA, ha cumplido su condena de 25 años y sus primeras declaraciones fueron de arrepentimiento y argumentó su voluntad de apoyar una candidatura de izquierda, que participe en las elecciones generales del 2016.

El presidente del Jurado Nacional de Elecciones, Francisco Távara, realizó declaraciones legales e indicó que no existe ningún impedimento para que el ex cabecilla terrorista participe en la vida política del país.

El peruano común y corriente, sobre todo los jóvenes han olvidado del pasado atroz y sanguinario de estas organizaciones. El Perú dejó esa etapa tumultuosa y violenta, para abrirse a un sistema más respetuosa de la vida humana.

No es en el campo legal donde estaría la solución para toda intención de olvidar el pasado y creer que la vida sigue igual y sin ninguna limitación. Está en el lado de una población consciente e informada, la que debe decidir si tal personaje puede hacer vida política y si merece ejercer un cargo representativo.

La política nuestra es solo de nombre. Los partidos políticos no existen y las democracias internas en los seudos partidos que existen, es muy precaria. Lo que vemos actualmente, son personajes mediáticos, que logran construir sobre la base del caudillismo una figura que después la aprovecha en procesos eleccionarios.

Muchos personajes que participan en la política, no tienen una posición ideológica. Pueden ir de izquierda a derecha y viceversa. El interés no es servir a su país, sino obtener un cargo de representación y sobre esa base, resolver sus expectativas personales.

Cerrar las puertas a los terroristas y a los “saltamontes” corresponde al ciudadano, que es obligado a votar en cada proceso eleccionario. Recordemos, que en Perú el votar es un acto obligatorio y no libre como sucede en otros contextos.

Actualmente se habla de la necesidad de modificar el marco legal de los partidos políticos y quizá sea necesario; sin embargo, existen dos elementos a tener en cuenta. El primero es la poca legitimidad de la actual representación parlamentaria para adoptar decisiones en nombre del país; y segundo, que una Ley no resolverá la idiosincrasia política de los peruanos.

Alan García Pérez, Alejandro Toledo, y el mismo Ollanta Humala, son ejemplos de descalificación política. Una población mejor informada, es seguro no votaría por estos personajes; contra lo que la razón pueda decir, discursean de lo que ahora se hace y ellos no hicieron y más aún lanzan su propuesta de candidatura abogando por la fragilidad de la memoria de los votantes.

Por lo tanto, no está en decir si Peter Cárdenas puede o no ser candidato; sino en saber si la población sería capaz de elegirlo. Más allá, no se trata que García, Toledo o Keiko, quieran ser presidente, sino si la población cree que tienen los méritos para serlo.

Discusiones de esta naturaleza son mediáticos y de interés circunstancial, pero el gran debate sobre cómo debería ser la democracia peruana se encuentra vigente.