Una vez más, violencia atemoriza a sullaneros

Editorial
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ERP. Un conductor de auto fallecido y con él un joven estudiante ultimado por delincuentes, son los últimos resultados de la violencia, el asesinato y la barbarie que cada cierto tiempo remueve la paz social en la provincia de Sullana, causando la muerte a inocentes y perjudicando a familias que se ven sorprendidas por este tipo de eventos.

Hace algunos años, el nivel de delincuencia de esta provincia se hizo alarmante y obligó a los sullaneros a unirse, salir a las calles, exigir a los entes policiales, para que se extremen las medidas de seguridad y de esa manera, disminuir los casos de muertes, asalto, y otros actos de inseguridad. Algo se logró y al menos, los delincuentes estuvieron controlados para que sus fechorías disminuyan.

Lo acontecido en los últimos días, nos dice que el espiral de inseguridad ciudadana no se ha detenido; que estaba latente en el corazón mismo de la ciudad y que no se puede tener una actitud pasiva y permisiva. La responsabilidad policial, tiene una misión que lo obliga y que no puede soslayar, de lo contrario las estadísticas nos dirán que algo no se viene haciendo bien.

Un tema adicional abona en esta ola de delincuencia y son las fiestas Navideñas. Sullana, sigue siendo una provincia boyante en lo económico y festiva; sin embargo, la ciudad se encuentra destruida y el nivel de recuperación es lento. Una ciudad en las condiciones que evidencia; es propicia para que un delincuente evada con mucha facilidad la acción policial.

No pretendemos decir que la Policía Nacional no hace nada. Sería injusto inclinarse por esa concepción; más aún las capturas de delincuentes de los últimos días demuestra lo que se viene haciendo; pero, se requiere intensificar mucho más, concordando no solo el control policial, sino también la labor de otras autoridades locales, para que hagan lo suyo y devolver a Sullana, la paz y tranquilidad que reclama.

Una de estas instituciones es la Municipalidad. El personal de Serenazgo, complementa la labor policial y debe ser equipado; los sistemas de video vigilancia permiten mirar constantemente que está sucediendo en la ciudad, y lamentablemente respecto a esta necesidad, poco se avanzó en los últimos 5 años.

Está demás decir que tanto la labor del Ministerio Público como la del Poder Judicial, complementan una acción para otorgar seguridad a la población de Sullana. Magistrados, develados en escuchas telefónicas, donde se pone en duda su idoneidad y moral, no son los más recomendables para continuar en el cargo. Se debe investigar, demostrar y destituir por el bien social.

Y el bien social, nos dice que los sullaneros, como cualquiera persona de nuestro país e incluso del mundo, deben tener las condiciones para vivir en paz y en concordia. La violencia, el asesinato, el robo, son actos perjudiciales para lograr un clima de convivencia pacífica.

En aras de esa convivencia pacífica que reclama y tienen derecho la población sullanera; se debe actuar pronto, para evitar que mucha más gente inocente que diariamente sale a trabajar, regrese con la misma alegría o preocupación que lo llevó a salir de su vivienda. No podemos admitir, que alguien salga en salud y con vida; y después por manos de unos desadaptados tenga que llorarse su muerte.

Creemos, que la Policía Nacional hará lo que tiene que hacer, para detener esta ola violentista.