Julio Guzmán, su retiro de campaña y trasvase de votos en elecciones del 2016

Editorial
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ERP. El Jurado Nacional de Elecciones emitió una resolución impensada y como consecuencia de ella, la plancha presidencial que lideraba Julio Guzmán Cáceres y las listas congresales inscritas en los diversos departamentos, no podrán participar en las elecciones generales del 10 de abril del 2016. Aunque aún restan pasos formales en los Jurados Electorales Especiales, es de entender que no pasarán la calificación de las listas.

Julio Guzmán Cáceres, se convirtió en el outsider de la política nacional y se ubicó en el segundo lugar de las preferencias electorales. Todo iba bien en lo político; sin embargo, las formalidades establecidas por su propia organización no se habían cumplido y al contrario, se había seguido un procedimiento diferente a sus normas internas para elegir a sus candidatos. Esto llevó el caso hasta el Jurado Nacional de Elecciones.

La democracia interna en el Perú es un engaña muchachos. La Ley de Partidos Políticos establece procedimientos y solo se trata de adecuarse a la norma. No es bastante difícil y solo un neófito como Julio Guzmán pudo cometer estos errores. Simplemente se trata de establecer la modalidad de elección interna en concordancia con la Ley y seguir paso a paso las formalidades establecidas en su Estatuto.

No se trata de un militante un voto, sino de elegir conciliábulos que acuerdan lo que el caudillo decide. El APRA, en su momento desarrollaba elecciones internas y sus resultados eran respetados. Esto dejó de realizarse para este proceso electoral y contrario sensu, se pusieron de acuerdo las organizaciones de la alianza conformada y se determinó por imperio de la conveniencia quienes eran los candidatos presidenciales y quienes los candidatos al parlamento.

Igual camino siguió Fuerza Popular. Los candidatos son el resultado de un grupo de personas y no de un militante un voto como debería ser. No existe competencia interna, como tampoco mecanismos que la garanticen; lo que existe es una componenda para ratificar lo que el caudillismo determine.

E igual situación en menor o mayor medida, se ha repetido en diversas organizaciones llamadas políticas, para elegir sus candidatos presidenciales y candidatos al Congreso de la República.

Lo realizado por Julio Guzmán en su partido Todos por el Perú, es solo un desconocimiento torpe de la norma y una confianza indebida en su candidatura. Asimismo, es una demostración que el Jurado Nacional de Elecciones, da mucho énfasis al cumplimiento de formas, las mismas que fueron obviadas por el candidato mencionado.

Tras este fallo, muchos creen que habrá un trasvase de votos. Unos consideran que podría ser Alfredo Barnechea y otros Verónika Mendoza. Eso está por determinarse y sin duda que el debate seguirá adelante hasta agotar la protesta y el trámite. Lo que no tiene regreso, al menos si el Jurado mantiene su resolución, es la no postulación de Julio Guzmán por las razones que expone en su fallo y con él todas las listas departamentales en solicitud de inscripción.

Retirar de esta manera a un candidato presidencial, más aún favorito para ganar las elecciones, puede ser tomado como anécdota en un país, donde la democracia interna es un chiste y la existencia de partidos políticos solo una formalidad.

En tanto, Julio Guzmán seguirá en su protesta hasta que pasen los estertores; los formalistas creerán que esos votos dejados al vacío por el candidato de la “ola morada”, pueden ir a sus feudos y sobre esa base otorgarles el triunfo. Al final, sabemos que captarán esos electores, quienes mejor manejen las estrategias electorales.

Sin embargo, el comunicado precisorio del Jurado Nacional de Elecciones, al decir que el pronunciamiento no es sobre la candidatura de Julio Guzmán, abre una posibilidad para aplicar otros criterios a la candidatura de Julio Guzman, es decir podría prevalecer los derechos constitucionales los cuales son superiores al marco legal que han resuelto; esperar un cambio es lo que espera el candidato de Todos por el Perú.