Proceso electoral peruano se oscurece con resoluciones de Julio Guzmán y César Acuña Peralta

Editorial
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ERP. Dos resoluciones emitidas casi en simultáneo, movieron el ambiente político peruano, por cuanto en el caso de César Acuña Peralta de Alianza para el Progreso fue excluido por entregar dinero a votantes y en el caso de Julio Guzmán de Todos por el Perú, por haber elegido su plancha presidencial sin seguir los procedimientos que estableció la misma agrupación que lo patrocina como candidato presidencial.

Aunque ambas resoluciones serán vistas en apelación por el Jurado Nacional de Elecciones y no son definitivas, la decisión crea un clima adverso a menos de 37 días de realizarse las elecciones generales que se cumplirán el 10 de abril del 2016.

Es la primera vez que se adoptan estas medidas y en aplicación confusa de la norma, considerando que el marco jurídico que se aplica a César Acuña Peralta, es una Ley publicada en el mes de enero del 2016 y que modifica la legislación electoral. Se tiene en cuenta, que los procedimientos que debe prevalecer corresponden a los vigentes al momento de la convocatoria.

Aunque para los juristas este hecho es debatible; lo que si llama la atención es la avalancha de críticas recibidas por César Acuña Peralta, y la campaña en su contra con la finalidad de descalificarlo como candidato; en tanto, que no se tiene una actitud similar para otras candidaturas como la de Keiko Fujimori y Alan García Pérez.

En efecto, Keiko Fujimori tiene serios cuestionamientos respecto a su formación educativa, la misma que habría sido financiada con recursos del Estado y por su lado Alan García Pérez, decisiones que lo comprometen en la liberación de acusados de narcotráfico. 

Sobre Julio Guzmán, lo acontecido se encuentra relacionado al incumplimiento de las normas estatutarias de su propio partido para elegir candidatos a la presidencia, vicepresidencias y congresistas, lo que implica que todo lo realizado es nulo y así lo ha definido con claridad el Jurado Nacional de Elecciones. En tal sentido, su defensa obvia la propia responsabilidad para dirigirla a terceros y manifestar que es un anticipo de fraude. 

Julio Guzmán es candidato de la agrupación política “Todos por el Perú” un “vientre de alquiler” para el aspirante a la presidencia de la República, y es un reflejo de lo que sucede en el país, respecto a la calidad y funcionamiento de los partidos políticos. Los Jurados Electorales Especiales y en vía de apelación el Jurado Nacional de Elecciones, califican los procedimientos de forma, que en este caso no se han cumplido. 

Como se sabe, Julio Guzmán se ha presentado como un candidato novedoso, exitoso y según él con propuestas claras; ha trabajado en el sector público y cree tener experiencia para hacer un buen gobierno; esta situación lo ha llevado a un segundo lugar de las encuestas. En tanto que César Acuña Peralta, tuvo un repunte significativo para opacarse envuelto en sus propios errores. 

Sin embargo, al margen de las particularidades de estos dos candidatos, un gesto democrático sería permitir la postulación de ambos y dejar en manos de la propia población el respaldo ciudadano o no. Con lo realizado, se le está cerrando las puertas a la propia ciudadanía, para que se pronuncie de manera definitiva respecto a la legitimidad de candidatos como Acuña Peralta y como Guzmán Cáceres.

Aunque en el fondo, las resoluciones pueden tener un alto grado de validez; lo cierto, que la fragilidad de las organizaciones políticas, contribuyen a un mayor protagonismo de las instancias electorales que enturbian un proceso de debe ser de ideas, programas, visión de desarrollo de país y valores personales e institucionales.

Esperamos la resolución del Jurado Nacional de Elecciones. En todo caso y a manera de conclusión, no se puede estar en esta circunstancia de indeterminismo.