Millones de inversión pública y muertes en la provincia de Sullana

Editorial
Typography

ERP. El tan ansiado desarrollo de la provincia de Sullana, no se encuentra libre de las distorsiones violentistas. Se buscó por muchos años que la IE Carlos Augusto Salaverry sea remodelada y cuando se logró ya le cuesta una vida; en tanto la vía hacia el Alto Chira que unirá a varios Centros Poblados de Sullana, ya tiene en su haber dos muertos y varios heridos de gravedad.

Durante el último semestre, se acabó con la vida del dirigente de construcción civil Remberto Alcedo Panta como consecuencia de la construcción del colegio Carlos Augusto Salaverry, presumiéndose que el móvil era señalar el camino del poder y de la exclusividad por parte de grupos de maleantes, quienes encontraron en el chantaje, extorsión y el soborno, la forma de doblegar la legalidad de empresarios de la construcción.

Durante la última semana, varios dirigentes del gremio de construcción civil se vieron amenazados por la ola delictiva y dos de ellos murieron baleados en un descampado del Alto Chira. El asunto de fondo tiene ramificaciones que es probable la Policía Nacional del Perú encuentre respuestas e hipótesis que los llevan a identificar a los facinerosos, quienes sembraron este lugar de fuego y sangre.

Sullana de por sí, es una ciudad insegura y su alta dinámica económica la ha posicionado como peligrosa e insegura. Contribuye a esta percepción los bajos niveles de desarrollo de la infraestructura de la ciudad, la misma que durante años es caótica e insuficiente en relación a las necesidades para contar con un mejor orden.

En la década de los 70, la violencia se hizo extrema y varias muertes sin autor conocido quedaron en el camino. Después imperó la violencia callejera, el secuestro, asaltos y robos, usando pequeños vehículos y lo último simplemente es una preocupación más, que obliga a reiterar la solicitud para una mayor inteligencia policial y prevenir hechos lamentables.

La violencia criminal última tiene su explicación. Sucede a diario en otras provincias o distritos. Sullana, de repente hace realidad los recursos para tener un colegio adecuado y digno para muchas generaciones, sin pensar que su sola ejecución y financiamiento acarrearía la reacción para el chantaje y el soborno.

Es lo mismo que ha sucedido en la construcción de la carretera hacia el Alto Chira. Empresarios y trabajadores, se ven amedrentados por otras fuerzas que buscan el dinero fácil y el acuerdo debajo de la mesa. Es un trato informal, pero para muchos empresarios, necesario si se quiere terminar una obra. El cupo medido en porcentaje busca cada día ser más diferencial y las formas más crueles para lograrlo.

En esta situación, varias bandas se encuentran detenidas y encarceladas, pero nadie disuade a otros para repetir lo mismo. Desaparecen unos y aparecen otros con igual o peores formas de amedrentar y chantajear. La situación es tensa y difícil para quienes se dedican a realizar obras en el rubro de construcción civil.

Frente a ello, y al valor de una vida, al margen de quien se trate, está primero. Son las entidades las que deben funcionar. En el caso de la Policía Nacional del Perú con labores de inteligencia y en el caso de las municipalidades con sistemas de video vigilancia. El ministerio Público debe extremar su eficiencia y el Poder Judicial administrar justicia con eficiencia.

La situación es difícil y tensos los momentos que viven las personas que prestan servicios en obras millonarias en ejecución. Otras se encuentran pendientes de realizarse y todo hace suponer que la violencia criminal seguirá imperando.

Se requiere con urgencia medidas excepcionales y no lamentos constantes por la pérdida de una vida humana. La sociedad requiere una convivencia pacífica y no ser afectada por hechos criminales; si son bandas, la historia policial de los últimos tiempos ha demostrado que es capaz de actuar con eficiencia; se espera que en lo que respecta a Sullana, se logre identificar a los responsables de muertes acontecidas en Sullana y que muchas veces quedan impunes porque simplemente no se tiene los elementos para luchar frontalmente contra estas lacras.