Caso Alberto Fujimori: Vacancia presidencial, indulto, engaños y mentiras

Editorial
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ERP. Héctor Becerril, un personaje provocador según Carlos Sheput, expresó hace unas jornadas atrás y a viva voz que el presidente de la República era un mitómano, un mentiroso. La bancada de Peruanos por el Kambio pidió el retiro de la palabra y siguió repitiendo lo mismo con palabras diferentes, pero con igual significado. Lo cierto, que en Nochebuena Pedro Pablo Kuczynski decidió indultar al ex presidente Alberto Fujimori.

En los días previos al debate de la moción de vacancia, los fujimoristas le dijeron de todo al presidente de la República, incluidas ofensas, le cuestionaron respecto a los pagos recibidos de Odebrecht a través de su empresa Westfield Capital y le refregaron en todo momento las mentiras respecto a su situación empresarial y la “Muralla China” que dejaba en manos de Sepúlveda los negocios de lo que él llamó su “banquito”.

De igual manera, en su defensa le echó la culpa al pasado y se enfrentó con los “golpistas” de Fuerza Popular, les dijo que querían dar un golpe institucional y asumir el poder que las urnas le habían negado; desarrolló una conferencia de prensa con periodistas independientes y este hecho fue calificado como una torpeza y que fue un “apanado” público por su escasa capacidad para ser convincente.

Plaza San Martin Protesta

 Deudos de víctimas de Barrios Altos y La Cantuta  salieron a protestar en Nochebuena

En todo este contexto, las bancadas fueron ordenando sus posiciones respecto a la forma de resolver la crisis. Para unos parlamentarios, el presidente debería ser vacado por mentiroso y por haber recibido pagos de la empresa Odebrecht y para otros, debería prevalecer el respeto a las instituciones democráticas y el debido proceso; aparentemente existía una polarización entre Fuerza Popular (mayoría) con las otras bancadas, las cuales tuvieron respuestas diferentes.

El Frente Amplio, demostrando escasa capacidad de análisis, desconociendo al enemigo y confundiéndose con él, inclinó indebidamente su voto hacia la vacancia presidencial. Creyó quizá, que las intenciones de sus circunstanciales aliados eran confiables y tal vez lo sigan pensando. De haber mediado otra actitud la culpa hoy sería única y exclusivamente de PPK. 

Usando el Twitter, el hijo del ex presidente y parlamentario Kenji Fujimori envió su primer mensaje. Él no tenía derecho a ser parte del debate por estar suspendido como miembro de Fuerza Popular y con gran inteligencia usó el YouTube para decir que “Votarían en abstención” lo que no pasó desapercibido para muchos. En tanto el debate llegaba a su final, Héctor Becerril se paseaba nervioso por todo el hemiciclo para dialogar con algunos presuntos disidentes y el disgusto de Letona era perceptible.

Se observó en una esquina la presencia solitaria de Kenji Fujimori y en algún momento, fue increpado por Miki Torres. Al momento de la votación la tensión subió, por un lado los recalcitrantes de los fujimoristas como Héctor Becerril, Daniel Salaverry, Úrsula Letona y Rosa Bartra; en tanto, el principal negociador seguía impertérrito y confiado. Al realizar el cómputo la situación fue sorprendente.

Varios parlamentarios, para algunos analistas, opacados al interior de su agrupación, marginados y excluidos en el trato por parte de la cúpula, de repente eran representados por Kenji Fujimori en esa gesta de salvataje para Pedro Pablo Kuczynski. Llegó el momento de la votación y la sorpresa llegó, 10 fujimoristas decidieron revelarse contra su propia organización y votar en contra. Se creyó que era una rebelión pura y para los más juiciosos un negociado.

La vacancia presidencial de Pedro Pablo Kuczynski dejó muchas lecciones; primero por la vehemencia y radicalidad en la misma de Fuerza Popular; segundo, la posición de varias bancadas que creyeron en la necesidad de salvar la institucionalidad democrática; tercero, la torpeza del Frente Amplio en el planteamiento del problema; cuarto, el voto de Kenji y 9 parlamentarios más y sobre todo la defensa de la democracia del propio discurso de Pedro Pablo Kuczynski .

Después de la votación, Hildebrandt en sus Trece editorializó "No te la creas, presidente. Te has salvado porque el fujimorismo se partió. Y porque un sector del país se sintió asqueado con tanto Salaverry, con tanta Vilcatoma, con tanto Salazar y con tantísima Luz Salgado. Te ha vuelto a salvar la ola indignada que te subió a la presidencia cuando parecía inminente que la primera dama de la dictadura iba a enlodar Palacio de Gobierno. ¿Lo recuerdas?. Recuérdalo, presidente. A esa ira ciudadana, republicana, democrática, le vuelves a deber la vida. Pero esta vez no la traiciones. No le cierres la puerta. Y no te sigas rodeando de imbéciles políticos y negociantes egoístas que lo único que quieren es seguir enriqueciéndose".

 

Sin embargo, en horas previas de Nochebuena, el presidente se olvidó de sus compromisos, se olvidó del contexto, obvió el ludibrio público al cual fue sometido, los gritos destartalados de Salaverry, Vilcatoma, Bartra y otros. Desconoció a esas fuerzas republicanas, democráticas y se olvidó que esas otras que lo hicieron ganar las elecciones convirtiéndolo en presidente y, todo hace indicar, adoptó decisión aconsejado por esos “Imbéciles políticos y negociantes egoístas…” a que se refiere Hildebrandt.

El indulto era real. Fujimori se encuentra suelto y libre de todo. Su hijo Kenji no esconde su felicidad y tiene razón para estar así; Keiko reemplaza su gesto adusto y malgeniado por uno más sonriente, algunos fujimoristas se alegran; se indignan los defensores de derechos humanos y los deudos de las víctimas de Barrios Altos y estudiantes de la Cantuta; con esas lágrimas una figura se hace notoria y responde al nombre de Javier Eduardo Mendoza Ramírez. La historia lo reconocerá por este solo hecho y seguro olvidará sus otros cargos.