Los primeros 100 días de gestión municipal y regional

Editorial
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Reynaldo Hilbck en equipoERP. Innumerables comentarios en diversos medios, califican a las gestiones municipales y regionales, al llegar los 100 días de gestión. Luis Castañeda Lossio, es considerado un fiasco como alcalde de Lima; Oscar Miranda Martino en Piura, peor que su antecesora; Reynaldo Hilbck igual de mediocre que su predecesor, y así por el estilo.

En un periodo de 4 años, estimamos que es demasiado prematuro para observar avances significativos que resuelvan los principales problemas de una localidad. En tal sentido, los 100 días que se exponen con júbilo por un lado y con críticas sobre el otro, son un invento de alguien iluso y ligero.

Sucede ahora y siempre. Los nuevos mandatarios, siempre considerarán que llegan a innovar y ser mejores. Critican todo lo anterior y lo descalifican como aporte positivo a la comunidad. Desestructuran lo avanzado e inician nuevas acciones, bajo el prurito que son dueños de la verdad y poseedores de la solución correcta.

Desconocen cómo funcionan los sistemas administrativos y dependen del personal de planta, que regularmente creen saberlo todo, sin saberlo; y asimismo, opinan que las nuevas autoridades “están en la calle” y de alguna manera es verdad. En este momento, en los 100 días y más, si son nuevos generalmente saben poco de la Entidad que gestionan.

En evaluación más crítica, tanto ayer como hoy, las acciones son más improvisación que planificación. No existen planes de desarrollo urbano y menos una propuesta coherente de proyectos y programas, con su respectiva prioridad. El caos en el desarrollo urbano, es una simple muestra de lo que se hace sin mayor rigor técnico.

Al no existir requisitos técnicos y profesionales para ser gobernador, consejero, alcalde o regidor; las gestiones se ven copadas de personas con mínimos conocimientos sobre gestión y administración pública. Las decisiones que se adoptan son generalmente arbitrarias y discrecionales, u obedecen al asesoramiento de algunos “especialistas”.

Otro aspecto que vuelve inmanejable una municipalidad o región, es la caótica presencia de recursos humanos que responden a cumplimento político. Primero, se despide a los contratados existentes, se contratan nuevos y posteriormente el Poder Judicial declara procedente acciones de garantía. Así sube la densidad laboral sin existir una relación entre la cantidad y lo que se requiere. 

Producto de estas medidas judiciales, existen municipalidades que tienen más recursos humanos que los que necesitan. Las oficinas, que fueron construidas para cierta densidad, son saturadas con escritorios e incluso hasta los pasadizos son acondicionados para labor administrativa.

El hecho que esos trabajadores sea solo por cumplimento político, los nuevos contratados no tienen el perfil para un determinado cargo, y se ve en la realidad, que se duplican funciones y responsabilidades. La organización interna, o documentos de gestión son instrumentos sin mayor importancia y escaso cumplimiento.

Por lo tanto, sobredimensionar los primeros 100 días, en una complejidad estructural, es una falacia que puede llevar al equívoco y falsas concepciones. La evaluación de la ciudadanía debe ser por las competencias que tienen las nuevas autoridades para gestionar con eficiencia y eficacia la entidad a su cargo.