Fenòmeno el Niño, será perjudicial para todos

Editorial
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ERP. El gobierno nacional, regionales y locales se ven premunidos para adoptar acciones y amenguar los presuntos impactos que generaría el Fenómeno El Niño en la economía, en los recursos naturales, y en todos los actos humanos, de las poblaciones consideradas como críticas.

Sucede año a año, y la conclusión primera es que se quiere hacer en pocos meses lo que debe ser una actuación permanente y constante para evitar que las lluvias destruyan lo poco que se avanza en desarrollo personal, familiar y público.

Desde 1972 en Piura y lo mismo en Tumbes, las noticias sobre lluvias se pueden clonar y los impactos seguirán siendo parecidos. Las poblaciones se han ubicado en áreas críticas y las construcciones de viviendas no tienen el componente de riesgo que evite impactos negativos. Es una verdad innegable.

Alguien podría discrepar con el supuesto de lluvias en la zonas bajas y altas de Piura, que tendremos problemas con los puentes?. Alguien podría decir que si llueve, la gente de los Polvorines de Piura, no serían daminificados?. Alguien podría decir, que los cultivos no serían perjudicados, en caso de lluvias intensas?. Si no tienen drenaje adecuado, lo serán. 

La gravedad de los daños, se evita o se permite. Si una autoridad y las propias familias adoptan decisiones previsoras, el daño será menor; si es lo contrario el daño será peor. El manejo de los presupuestos públicos debe ser responsable y no festinado; si es responsable, se realizarán las acciones necesarias para proteger un territorio, si no lo son, se dejará a merced de la furia de las aguas de los ríos y de las precipitaciones mismas.

El Gobernador de Tumbes reclama unos 200 millones para emergencia; Piura reitera el mismo reclamo y se van extendiendo los pedidos para que llegue dinero en este año y a pocos meses de una probable lluvia. Algo se viene haciendo, más si ese algo, es constante y durante las épocas normales, nadie tendría porque alarmarse.

Lo constante sería, no robarse los dineros públicos y en el caso de la población no ubicarse en zonas de alto riesgo, como acantilados, hondonadas o en el cauce de una quebrada o en la cercanía del mar. Lo constante sería una adecuada planificación urbana y cumplimiento obligatorio para todos. 

Nos hemos acostumbrado a quejarnos y a reclamar, frente a noticias nada halagüeñas, más autoridades y la población misma, siguen actuando irresponsablemente. Las culpas en emergencia, siempre serán de los gobiernos; sin embargo, no es así. Existe corresponsabilidad que no se mensura y no se ejerce para protegerse adecuadamente. Recordemos que los peligros son humanos.

Aún las lluvias son una posibilidad; más reiteramos una vez más. La seguridad del presente, es la suma de actos previsores del pasado. Es la única manera para no alarmarse hoy. Si los daños se producen, serán lágrimas que se pudieron evitar.

Las lecciones que deja el Fenómeno el Niño, no pueden soslayarse, al contrario deben llevar a ser responsables en lo público y en lo privado.