Keiko Fujimori y Pedro Pablo Kuczynski, enfrentados en balotaje por presidencia de la República

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ERP. El 05 de junio se realizará la segunda vuelta electoral y se enfrentarán en ella Keiko Fujimori de Fuerza Popular y Pedro Pablo Kuczynski de Peruanos por el Kambio, quienes obtuvieron el mayor porcentaje de los votos, pero sin superar más del 50% de los votos válidamente emitidos en la elección que se realizó el 10 de abril.

Según los resultados oficiales, la hija del ex presidente Alberto Fujimori logró el 39.86% de los votos válidos, en tanto que Pedro Pablo Kuczynski se impuso por una ligera ventaja a Verónika Mendoza con el 21.04%. Por supuesto, si se considera el total de los votos de los peruanos, y considerando los blancos y los viciados que llegaron al 18,11% los porcentajes de estos candidatos bajan ostensiblemente.

Todo ello implica que la segunda vuelta electoral será duramente disputada, primero por lograr convencer al electorado que en primera vuelta votó por otros candidatos y persuadir a quienes decidieron dejar su voto sin opción alguna.

Ambos candidatos solo tienen diferencia de estilo y de alguna manera conducta política mirada en el tiempo. En tanto que Keiko Fujimori proviene de un grupo autoritario, su contendor Pedro Pablo Kuczynski siempre ha prestado servicios a gobiernos democráticos. Sin embargo, en lo central ambos representan a la derecha peruana y en lo económico solo se dan matices de diferencia.

Si se tiene en consideración las encuestas serias, el resultado será duramente disputado entre ambos; aunque para muchos el porcentaje de Keiko Fujimori habría logrado su máximo posible, en tanto que Pedro Pablo Kuczynski se puede convertir con una debida campaña, en el “mal menor” y alzarse con mucha facilidad con el triunfo.

Un hipotético triunfo de Keiko Fujimori, significaría que tendrían consigo el Poder Ejecutivo y el Poder Legislativo. Un triunfo en contrario, implicaría que Pedro Pablo Kuczynski lograría el ejecutivo y el partido opositor sería el de Keiko Fujimori, con una amplia mayoría en el parlamento, debido a una inadecuada distribución de escaños.

Conforme lo hemos explicado en un artículo publicado en El Regional, el sistema de distribución de escaños perjudica a las minorías y da representatividad indebida a quienes obtienen la mayoría relativa. El partido de Keiko Fujimori tendrá 73 congresistas, lo que no debería ser así, considerando que en términos porcentuales, el real porcentaje no supera el 30% de la población electoral del país.

En tal sentido, de ganar Pedro Pablo Kuczynski, llevaría a una situación indeterminada para el futuro gobierno. Es difícil lograr entendimientos con el grupo Fujimorismo e incluso, en esta etapa se viene percibiendo antagonismos impensados que difieren de la actitud que mantuvieron ambos en las elecciones generales del 2011, donde PPK apoyó a Keiko Fujimori.

Justamente, uno de los principales cuestionamientos que se hace a PPK, es su avanzada edad y el viaje a Estados Unidos ha creado dudas sobre ello; en tanto que los cuestionamientos contra Keiko Fujimori radican en el autoritarismo de su grupo y las presiones internas de su hermano Kenyi Fujimori, quien aspira tener una mayor representatividad en el grupo del cual ha sido elegido con la más alta votación.

Por el momento, las crispaciones son pocas pero pueden hacerse más radicales conforme avances los días hacia la segunda vuelta electoral. Muchos consideran que el tiempo entre la primera y la segunda, es demasiado y cansino. Sin embargo, es una fecha que no se puede modificar y así se encuentra establecida.

En tanto, las propuestas políticas y las ideas de país que se desea, sigue siendo un debate inexistente y si bien es cierto, existe una mayor exposición de lo que propone cada partido, los líderes principales aún no han hablado.

Esperemos que las próximas semanas, permitan tener un mayor conocimiento del potencial gobierno que ofrecen los candidatos y que los peruanos adopten una decisión adecuada para sus intereses. Contra todo, son los peruanos los que escogen su gobierno y es norma de la democracia respetar y cumplir con el mandato popular.