Nadine Heredia Alarcón: La trampa de la vanidad del poder y sus consecuencias

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ERP. Nadine Heredia Alarcón, esposa del presidente Ollanta Humala se encuentra en una difícil situación. Las causas objetivas y legales, se encuentran en el proceso que se le sigue por lavado de activos y cuyas implicancias deberá determinarse por fiscalía con los elementos probatorios. Por el momento, tiene impedimento de salir del país y con ella su hermano Ilan y su amiga Rocío Calderón.

Es poco común que el sistema judicial peruano, resuelva en contra de altos funcionarios o del entorno que los envuelve. Sin embargo, El juez Richard Concepción Carhuancho acogió el pedido del fiscal Germán Juárez y ordenó el impedimento de salida del país, situación que ha sido considerada por la aún Primera Dama, como una exageración.

Las investigaciones dicen que Nadine Heredia recibió dinero no justificado y una de las fuentes de esos recursos se refiere al ex presidente Hugo Chávez. Ella ha expresado periodísticamente que la prueba “Es una carta falsa para tratar de complementar hechos. Hay documentos públicos del ex presidente Hugo Chávez y podrán notar que las firmas no son parecidas. El texto no se parece a los que usualmente usaba el presidente”.

No sería la primera vez que una mentira fluya por Nadine Heredia. Se aferró con mucha tozudez a negar que unas agendas difundidas por medios nacionales no le pertenecían; frente a las evidencias no tuvo más que reconocer y aceptarlas que eran suyas. Esta situación implica que toda afirmación podría ser cierta como no. No es una persona creíble y es una lástima que sea así.

Según lo que se conoce, en la carta con fecha supuesta del 30 de mayo del 2006, Chávez le dice a Humala que le envía 600 mil dólares, que le reporte el uso de 200 millones que le envió antes, pero contradictoriamente le pide destruir cualquier prueba sobre estos aportes y que tampoco hable por teléfono de ellos. Aunque el fiscal considera que la carta aún no ha sido verificada, es el elemento fáctico que llevó para la decisión adoptada por el Juzgado.

Durante la primera campaña y también en la segunda, Ollanta Humala fue acusado de recibir recursos de Venezuela y él negó y ella también. Poco a poco, delaciones de colaboradores cercanos han llevado a conocer que podría existir la posibilidad de este hecho y existen adquisiciones y compras millonarias de la pareja presidencial que incrementan la duda y la responsabilidad penal que le podría acarrear a ella y en un futuro al presidente mismo.

Todo hace indicar que la Primera Dama, fue la responsable de manejar los recursos financieros que se obtuvieron para la campaña y para validarlos en lo interno, construyó una red familiar que ayudó en la gestión, manejo y recaudación de los dineros. Toda esta aparente realidad, deberá dilucidarse en el proceso de investigación.

Todas las responsabilidades del último lustro se han centrado en Nadine Heredia Alarcón. No solo de hechos ilícitos, sino también de aquellos que corresponden a decisiones de gobierno y de gestión en general. En términos sencillos y por lo que se conoce, tuvo por parte de su esposo, concesiones de facto para ejercer parte del poder que da el Estado y eso la convirtió en el centro de decisiones discrecionales.

Pero más allá del aspecto legal que ahora la envuelve, sería interesante preguntarse los motivos y razones que llevaron a un nivel de descrédito personal y político. Recordemos que en lo político, de haberlo querido, pudo estructurar una propuesta partidaria bajo su liderazgo y participar en las últimas elecciones para un cargo congresal. Posibilidades legales existían.

Nadine Heredia, quien es considerada fundadora del Partido Nacionalista Peruano, fue elegida Presidenta de dicha organización y esta situación le validó su intervención en asuntos de gobierno; sin embargo, eran comunes sus intervenciones en actos oficiales del gobierno y el lenguaje usado en espacios públicos la posicionaba como alguien que actuaba en representación de Ollanta Humala.

La primera crisis justamente se produjo como consecuencia de su intromisión en los asuntos oficiales. En un acto público, no era importante la participación del ministro o ministra, sino de Nadine Heredia Alarcón. Incluso, e indebidamente el presidente de la República Ollanta Humala en cada intervención suya siempre llevaba a la población “El saludo de Nadine, quien no pudo venir”.

La demasiada exposición de la Primera Dama, en lo interno y en lo externo, llevó a un pronto desgaste del nivel de popularidad. Se incrementó mucho más cuando se le vinculó en intromisiones en elección de candidato para la presidencia del Congreso, validando a unos en contra de otros e incluso incidiendo para el cese de un ministro incómodo o para designar alguien más cómodo.

La vanidad, propia del ejercicio de poder es incontrolable. Algunos personajes son hábiles para identificar por donde fluyen las decisiones o quien tiene mayor peso para incidir en ellas. Se acercan con mucha sagacidad, hacen uso de loas inmerecidas o exageradas hasta lograr su cometido. El comportamiento humano es similar en todas las instancias o niveles del poder y Nadine Heredia cayó con mucha ingenuidad en la adulación.

Contribuyó en su deterioro, el mismo Ollanta Humala, quien dio mayor importancia a lo familiar y se olvidó que debería fortalecer la organización política que fundó. Entonces, como sucede siempre en nuestro país, el gobierno se convirtió en un ejercicio autocrático del líder y el Partido un elemento decorativo usado solamente para explicar el triunfo electoral. Entonces, el Partido Nacionalista del Perú, con el manejo antojadizo de Ollanta y Nadine, quedó pulverizado.

El gobierno de Ollanta Humala se encuentra próximo a culminar su mandato; se le recordará como el presidente que enarboló banderas de izquierda y que asumió con mucha frescura y convicción políticas de derecha; igualmente, se le recordará como el presidente que expuso indebidamente a su esposa y por muy valiente que parezca, le creó por acción o por omisión problemas penales.

Para contribuir a un mayor descrédito, el futuro Parlamento, estará compuesto por una gran parte de intolerantes conforme se observa en las palabras del fujimorista Tubino.

Nadine Heredia no se merecía tener presencia en el Ejecutivo; como tampoco se merecía estar envuelta en estos problemas legales que la afectarán por dejarse llevar por los caminos de la vanidad y haber cedido fácilmente a los encantos engañosos del poder.