El embrujo y la resistencia de Estanis Mogollón

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ERP. Diciembre de 2007 (Por Houdini Guerrero Torres). A nadie le gusta estar cerca de un brujo o una bruja. Menos en Piura donde la religiosidad hace que tengamos de protector a un "Cautivo" en Ayabaca y a una "Mechita" en Paita. ¿Qué había pasado entonces para que miles de piuranos se declararan "embrujados" y estar, además, felices por ello?, ¿quién era el culpable de que esta "brujomanía" ataque no solo a los piuranos sino a millones de peruanos? ¿Tenían algo que ver, quizá, las lagunas de las Huaringas? No, era simplemente un huracán musical llamado Estanis Mogollón y su canción 'El Embrujo' que causaba furor en las discotecas de todo el país y que era entonado como un verdadero himno en las plazas, universidades, chicheríos y en todo espacio donde hubieran, dos o más adolescentes, o no, enamorados.

Junio de 2012. Es un lunes extraño: No hay sol en Piura, tampoco hace frío pero está nublado. Me dirijo a un complejo de departamentos a la entrada de Piura, mi misión: entrevistar al 'Rey Midas de la cumbia peruana' don Estanis Mogollón, alguna vez he visto su rostro en el periódico y un par de veces me he topado con su figura estampada en el bus que traslada a su orquesta 'Stany band', tengo la impresión de que es un hombre mayor. Después de dejar el DNI en la caseta de entrada me dirijo al cuarto piso que me indica el vigilante con amabilidad impostada. Hay tres puertas en el cuarto piso, una de ellas está abierta y se divisa al fondo sentado en un mueble a un hombre hablando por celular, no necesito preguntar para saber que estaba ante Estanis Mogollón, el hombre que más factura en el Perú por sus temas musicales.

En vivo y en directo se le ve más joven que en las fotografías, viste un polo verde y un jean desteñido, zapatillas marrones sin medias. Una sonrisa amplia que invita al diálogo, una voz que corre como río serrano: tumultuoso, sin represa que le pise el poncho. Su rostro moreno me hace recordar a san Martín de Porras, pero esa mañana no hay santo que me acompañe, la grabadora no funciona y no funciona. Caballero nomás. A la antigua: lapicero, papel y una letra patuleca que después me va a ser difícil descifrar. Sin preguntarle me dice que nació el 5 de diciembre de 1965 en Máncora y un escalofrío recorre mi cuerpo, desde que estoy sentado frente a él he sentido como si un millar de espejos se juntaran en uno solo formando un lago sereno y como si nuestras voces fueran los remos que nos empujan a navegar sobre ese espejo. Soy de Talara y he nacido en el mismo año pero un mes antes, escribo poesía y cuentos pero hoy me toca callar y escuchar a Estanis, hable maestro, la sala y la cumbia son suyas, solamente suyas.

"Máncora no solamente es la tierra que me vio nacer, es mi madre, es mi sostén, mi cielo, mi música y sobre todo es mi mar y mi campo. Estos dos elementos: el mar y el campo han sido mi mayor fuente de inspiración. Mi abuelo don Santos Mogollón Torres, trabajaba en la International Petroleoum Co, IPC, la petrolera americana que explotaba el petróleo en Talara. A él le gustaba tanto el campo que envió a estudiar a su hijo Estanislao Mogollón Urbina a La Molina para que volviera como ingeniero y se encargara de un fundo que tenía por El Angolo, un bosque situado entre Tumbes y Piura, mi padre volvió no sé si como ingeniero pero si sé que puso especial ingenio para conquistar a doña Zarelda Benites Luna, mi madre, y llevársela al fundo "santa Isabel", propiedad del abuelo. Imagínate, mi infancia, unos días vivía en el campo donde se respiraba aire puro y se vivía en comunión con la naturaleza y otros días vivía frente al mar donde gozaba de sus cantos y disfrutaba de sus abrazos de sol y de luna, mi infancia fue una bendición de Dios".

Así es, maestro, la vida es bella cuando sabe a campo y mar y la verdadera patria del hombre es la infancia dijo alguna vez el maestro Sabato. Usted era niño y veía a veces a su tío Heleno Mogollón tocar un piano de salón de donde brotaban calmadas melodías, otras veces se embelesaba escuchando a su primo hermano Daniel Mogollón quién le daba a la guitarra pasión y entrega y parecía que el destino del universo dependía del encuentro de sus dedos con las cuerdas de su guitarra. Pero lo decisivo llegó para usted, maestro, el día que aparece la monjita María Loreto en su vida, la madre Loreto y su escuela de talentos le ayudó a descubrir que la música era su vida. Ella le enseñó a pulsar la guitarra, hacer voces, conocer notas, cantar en el coro y le enseñó de qué madera están hechos los sueños, de qué color es la esperanza. Bendita escosesa perdida en las playas de Máncora y bendito el irlandés Martín O´brady, párroco que compró los instrumentos y financió la bendita Escuela de talentos.

"No todo es color de rosa en la vida pero lo importante es resistir y persistir con nuestros sueños. A los 18 años me enviaron a Trujillo, al seminario, querían que fuera sacerdote, no pude con mi genio y me escapé, regresé a Máncora y me dediqué a un sin número de oficios. Yo no me corro del trabajo pero cierto tipo de trabajos sí se corren de mí. He cavado zanjas, le he dado a la albañilería pero lo mío es la música; siempre resultaba cayéndole bien a los jefes y me llevaban a sus jaranas en donde los deleitaba con mis canciones y después me daban trabajos más suaves. Tengo singular aprecio por don Rafael Lama López, un empresario musical de corazón, que me ayudó mucho en su momento. Imagínate que en Máncora formamos un grupo, se llamó el Sexteto Tropical, duramos como dieciséis años. Grabamos algunos temas que nos permitieron ganar dos discos de oro. También fui cantante con los Belkin's de Piura. Cuando salí de esa orquesta piurana compuse dos temas: "Sin tu amor" que se lo entregué a la orquesta tumbesina La Culebra Latin Show y el otro fue "Lloro" que se lo di a Tony Rosado. Los temas pegaron pero el éxito aún me negaba sus caricias. Debo contarte también que para esa época ya me había acompañado con la mujer de mi vida, Fernanda, con la que llevo conviviendo 24 años y tenemos 18 años de casados; la vida se tornó dura por ese tiempo, los trabajos empezaron a escasear y yo me dediqué a cantar en las peñas de Máncora, ese fue un tiempo bien jodido, tomaba mucho y es que el mundo de las peñas es así, tomas mucho y ganas poco, tomas para olvidar y las cuentas no puedes pagar".

El alcohol es un espejismo con el que, casi todos, nos hemos tropezado una vez en la vida. Y el alcohol te estaba amarrando, maestro. Es lindo llevarse a la boca un vaso y otro vaso, celebrar las ocurrencias de los amigos, recordar a las mujeres que han sido y ya no serán, paladear ese oro falso que es la cerveza. Y dice la leyenda que tu madre y tu esposa dijeron: hasta aquí nomás y organizaron una pollada en el Club de la Amistad de tu tierra natal con el único propósito de recaudar fondos para enviarte a Lima. Tenían que arrancarte de tu espejismo, era un deber materno y conyugal hacer que volvieras a mirar al mar y buscaras nuevos horizontes. Era necesario que huyeras con las gaviotas y te reencontraras contigo mismo, quién sabe si en la capital, ese ogro enjoyado de luces multicolores te dejara una rendija para que prendas la antorcha con tu sueño, quién sabe señor.

"Me fui en camión a Lima, las estrellas eran mis confidentes, lo bueno es que no pagué pasaje y pude ahorrar esos soles, soles que tanta falta me iban a hacer en la capital. Yo ya tenía cierta experiencia en Piura en el mundo de las orquestas, había trabajado con los Belkin's pero sin mucho éxito, y en Lima me encontré con mi amigo Lucho Chávez, que había sido tecladista de los Belkin's, y él me decía, "creo que no estamos tocando fondo, creo que estamos haciendo hueco, ya". Sin amigos, en Lima te mueres, compadre. Gracias a Dios yo tenía a mis amigos, así por ejemplo: Toño Hidalgo, me daba el desayuno, Walter Farías, el almuerzo, y Javier Carranza, la cena. Yo quería ser cantante de alguna orquesta, pero no se me daba la oportunidad, mis temas siempre los cargaba "por un ver", como segunda arma. Se dieron varias situaciones en que parecía que llegaba la luz pero se quedaban en nuestro peruanísimo "casi". Hasta que llegué a la casa de doña Teresa Querevalú".

Doña Teresa Querevalú era una mujer buena que ayudaba a todos los piuranos que caían por su restaurante en el Callao. Usted le cayó bien desde el inicio. Usted llevaba consigo siempre el duende de la alegría, ese duende que lo hace hablar y hablar como un dios enamorado, y que lo hace gesticular como un diablo atrapado en una misa. Doña Teresa le cocinaba al popular grupo "Agua Marina" y le llevaba la comida a su casa, y usted no deja pasar la oportunidad, ni que fuera manco, de esta no hay otra, y se ofrece a ayudarla en la llevadera de comida. 'Agua Marina' es una banda formada en el 70 en Sechura, su característica principal es usar el teclado, guitarra y un solo color de voz. El éxito ahora le sonreía y "rayaba" con sus canciones en Lima y provincias. Usted, entra a la casa cargando las ollas de doña Teresa y cargando con toda la fe del mundo de que "aquí la hace", pero no cuenta con la férrea oposición de Marco García, yerno de doña Teresa y guardaespaldas del grupo quien le impide hablar con José Quiroga, manager del grupo, como era su intención. Pero doña Teresa no se rinde y consigue que José lo reciba. Y usted, maestro dale con la cantaleta de que "si no necesitaban un cantante", y el sechurano diciéndole que no, que recién habían contratado uno y que si mal no recordaba usted también era compositor, que si por casualidad no tenía unas canciones para escucharlas y a ver si le grababa alguna, si es que le gustaba, claro está.

"Le mostré ocho canciones a Pepe Quiroga, tenía el alma en vilo pero al final después de escuchar todas, Pepe me dijo, "oye, no sabía que componías tan bien, te compró seis canciones". Me pagó mil ochocientos soles. Era un platal para mí. Allí fue el inicio de todo, hermanito. Después todo fue cuesta arriba, entendí que lo mío era la composición. He compuesto casi como ochocientas canciones, ciento ochenta suenan en todas las radios del Perú y Chile, últimamente, también. El embrujo es quizá la canción que más satisfacciones me ha dado, se la compuse a mi esposa una noche mirando el mar, ("Hoy, igual que ayer, estoy aquí, frente al mar esperando por ti, no tardes más, por favor, que me desespero sin ti..."), eso fue en el 85, pero no le puse música, recién lo hice el 2002, ahora sí el éxito me brindaba sus caricias".

Así es, maestro, el éxito ahora lo correteaba a usted y usted llevaba "sin querer queriendo" la batuta en la resurrección de la cumbia, esa cumbia que habían dejado agonizando Ruth Karina, Rosi War y 'Ada y la nueva pasión', en el 90. La gente se cansó de ellas, peor aún cuando llenaron de "naranja" sus canciones y se entregaron a los designios del chinito de "honradez, tecnología y trabajo". Usted llenó un enorme vacío y llegó en el momento exacto. La cumbia estaba cambiando y se estaba volviendo a un estilo que desde los 70 ya manejaba Armonía 10 en Piura. La cumbia de Armonía 10 era especial porque utilizaba instrumentos de viento como el trombón y la trompeta. Los chiclayanos copian ese estilo y les da resultado. Lima se rinde a los pies de las orquestas chiclayanas pero los temas son del piurano Estanis Mogollón, de usted maestro, que ahora ríe contándome la anécdota que le pasó con el señor Walter Lozada, el dueño de Armonía 10, usted le ofreció "Motor y Motivo", esa canción de nombre extraño y rotundo éxito, y el señor Lozada lo "arrochó", ni se dignó a recibirlo. Ahora son grandes amigos porque usted es un grande y no tiene tiempo para resentirse con hechos del pasado, incluso le escribió el tema "El triste" que fue un hit, musical y económicamente hablando.

El año 2008 la Asociación Peruana de Autores y Compositores (Apdayc) elaboró un ranking con las 113 canciones que más sonaron ese año, de ellas 42 eran suyas, maestro, y las 4 primeras, claro está, le pertenecían a usted, maestro; pero, usted, ahora sueña con viajar a países como Irlanda, Suiza, Escocia, Francia, sueña además con robarle tiempo al tiempo y dedicarse a componer más canciones; busca conseguir que Renato, su hijo de 20 años se haga cargo de la orquesta Stany Band, desea con todo el corazón que su hija Adriana, 23 años, ingrese al mundo de la producción musical y desea también que sus demás hijos: Bruno, 13 años, Stefany, 11 años, Luciana, 7 años y Alejandro Gabriel, 3 años, estudien y con el correr de los años sean personas de bien.

"Mis canciones las escribo en ritmo de balada y luego las paso al formato de cumbia. Siempre me gustaron las letras de Leo Dan, Leonardo Favio, Salvatore Adamo, los Iracundos, Palito Ortega. En mí ha influenciado bastante la cumbia colombiana, era fanático de Armando Hernández, los Corraleros del Majajual, Pastor López, La Decisión Vallenata, escuchándolos me entró el bichito por componer, imagínate que escuchábamos mañana, tarde y noche Radio Tropicana, Radio Caracol. Vivir cerca de la frontera ha sido una bendición para mí. Cómo no mencionar los pasillos, Julio Jaramillo es un grande sin lugar a dudas, cuando murió el pueblo ecuatoriano se volcó a las calles y nosotros escuchábamos las incidencias por la radio que trasmitía el sepelio.

Dios sabe lo que hace, imagínate que el éxito me hubiera llegado a los 23 años, hubiese sido una bala perdida, pero no, me llegó cuando era un hombre maduro. Uno de los recuerdos más tristes que tengo es la muerte de mi padre el año 1997, creo que es lo más duro que me ha tocado pasar. En homenaje a él he comprado unas tierras en Tambogrande y siembro maíz, maracuyá, el campo siempre jala. Mi madre vive en Tambogrande junto a sus hermanos, no quiere volver a Máncora, mucho menos vivir en Lima."

"Cómo hago" para no "Morir de amor" y quedarme "Hasta las seis de la mañana" conversando con usted, maestro, preguntándole "Quién cura el corazón, quién lo cura, cuando de amor quedas herido, no hay alivio, qué tortura...". Han pasado dos horas y ni cuenta me he dado, me despido del ´Rey Midas de la cumbia peruana' con un fuerte abrazo y le digo que solo tengo un reproche que hacerle, pero que de ello se enterará cuando salga la entrevista. Me mira y sonríe, pareciera que tararea "Te vas, te vas".

Los que han gozado de la amistad, en el transcurso de la vida, pueden morir tranquilos, maestro. Y usted ha gozado de la amistad pero aún no le ha compuesto un tema. Usted está como el que nunca se acordó de pintar un "angelito negro". Ese es mi único reproche, maestro. Por lo demás sígale dándole vida a la música, siga con sus melodías que nos hacen recordar a nuestra bendita Piura, de mar y arena, de limón y chirimoya, de azul y verde, de sueño y esperanza.

Fotografía: Aral Editores- Ciudad de Máncora, lugar de vivencias y nacimiento de Estanis

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Houdini Guerrero Torres; docente, escritor y periodista piurano.