El Regional de Piura:
22/01/2005
Cada mañana, Carlos deja a su mujer y a su hija aún durmiendo, sale de
su humilde casa en el AAHH Jorge Basadre, con dirección a su centro de
labores. No lleva un portafolio, tampoco celular, menos aún algunas
monedas en el bolsillo. Sólo lleva la esperanza de que “este día este
bueno y se venda….” Carlos se dirige a su lugar de trabajo: La Calle.
Carlos, “Chiqui” para sus amigos es Ingeniero Pesquero de profesión, y
es uno de los cientos de vendedores informales que “invaden” a diario
las principales arterias de la Provincia de Sullana, y que quiérase o no
forman parte del variopinto paisaje urbano con el que nos topamos a
menudo.
“Es mi fuente de trabajo, es una respuesta al desempleo y la falta de
oportunidades, además necesito mantener a mi familia. La verdad no me
gusta esta `chamba`, pero para entrar a un trabajo se necesita `un buen
padrino`y `vara`, manifiesta Carlos a la ves que anuncia la venta de
discos, anteojos entre otras cosas, que adornan la porción de vereda que
funge de su tienda por las mañanas y que sirve de letrina para algunos
transeúntes por las noches.
Según cifras del INEI, el subempleo en nuestro país alcanza el 47,6% y
el desempleo el 7,4 %, de estas cifras el 81,4% tiene entre 25 y 44
años. En el Departamento de Piura la ocupación se da en u 63,3% para el
sector económico primario, 9% para el Secundario y 27,7% para el
terciario.
“Serenazgo siempre nos bota de estas zonas, pues según dice son rígidas,
pero creo que ya se aburrieron, pero la función de ellos no es maltratar
a los ambulantes, deberían ir a vigilar la ciudad y dejar de
molestarnos”, refiere Antonio, un bellavistino que expende su
“mercadería” en pleno centro de la ciudad y para quien la calle es su
fuente de ingreso para mantener a sus 3 hijos, uno de ellos a punto de
ser un profesional.
“Mi ingreso diario es de 20 a 30 soles, aunque los fines de semana
siempre se viene un poquito más, eso sí, los domingos no vengo, es que
son familiares pues…Antes me dedicaba a la carpintería pero ahora esta
bajo, no pagan bien, ya no es como antes…”, refiere mientras sus ojos se
pierden como recordando que todo pasado fue mejor.
La Fiscalía es otro de los “problemas” que afrontan estos trabajadores
de la calle, manifiestan que cuando hay intervenciones se llevan sus
mercaderías y como no tienen facturas ni boletas simplemente pierden
todo lo que con esfuerzo obtuvieron.
“Llevo 10 años trabajando en esta calle, mi horario de trabajo es de 9 a
2 de la tarde y de 4 a 7 de la noche, en una fabrica trabajaría más
horas y mi ingreso probablemente sería mucho menor”, señala Pablo
García, el “patriarca”de los ambulantes, quien suele ir cual gitano a
cuanta feria haya en nuestra provincia o fuera de ella.
“Deberían hacer una feria permanente para que los ambulantes podamos
vender tranquilos y sin exponernos a tantos peligros, la Municipalidad
debe buscar soluciones y no sólo mandar a los serenos para que nos
boten”, dicen al unísono estos forjadores padres de familia que día a
día se enfrentan con el candente sol, el humo, el ruido de los carros la
delincuencia común, la basura de las calles, que muchas veces ellos
mismos generan y la incertidumbre de no saber que les depara el día.
(Jahel, Yovera C.) |