¿Los traficantes de personas están a la caza de migrantes venezolanas en Piura?

Nelson Peñaherrera
Typography
  • Smaller Small Medium Big Bigger
  • Default Helvetica Segoe Georgia Times

Por: Nelson Peñaherrera Castillo. "Se necesitan dos señoritas de buena presencia y buen trato para atención al público", reza un aviso recurrente en un grupo de Facebook destinado a integrar a migrantes de Venezuela en territorio piurano. Antes de preguntarme qué tiene que ver éso contigo, yo te pregunto si ves algo fuera de lo común en el aviso. ¿No notas nada? ¿En serio nada? De entrada, es una vulneración a la ley, no importa quién lo haya redactado.

Para entenderlo mejor, desglosemos el texto en sus componentes clave, y que han levantado la suspicacia de algunos usuarios del grupo Venezolanos en Piura: "señoritas", "buena presencia", "atención al público". Y a ello le sumamos el hecho del espacio virtual en el que ha sido publicado, y el espacio geográfico en el que aparentemente aplicaría.

Como lo he comentado anteriormente en esta columna, y contra lo que mucha gente se niega a ver, los empresarios peruanos han decidido contratar -la mayor parte de manera informal- a migrantes de Venezuela porque aceptan recibir pagos por debajo del mercado, y porque en su afán de comenzar desde cero (en su gran mayoría), suelen tener una actitud más empática que los peruanos, y éso parece significar, si no más ventas, al menos más interés del público.

No digo que los peruanos no seamos empáticos, pero sí hemos ido perdiendo el toque poco a poco debido a que nuestro territorio es nuestra zona cómoda. Quizás otro gallo cantaría si los migrantes fuésemos nosotros. Pero, sigamos.

Hagamos hincapié en que la decisión de contratar es del empresario por voluntad propia. No es que lleguen los migrantes y haya una obligación de hacerlo. Éso debe quedar claro del saque, especialmente para quienes los culpan de la aparente escasez de empleos para peruanos (si esta escasez fuera cierta, ni siquiera los venezolanos serían contratados, aunque ya están comenzando a sentir la pegada).

La primera suspicacia es por qué la oferta de empleo busca mujeres solteras preferentemente. ¿De qué tipo de producto o servicio estamos hablando? ¿Uno que solo puede compartirse entre mujeres? ¿Uno que solo las mujeres solteras podrían dar a los varones? ¿O es que los varones, incluso venezolanos en Perú,están incapacitados para poderlo ofrecer al público en general? ¿Y por qué es importante el estado civil de la mujer?

El lunes se publicó otro aviso que pedía a varones y mujeres entre 18 a 25 años de edad (anteriormente, un supuesto reclutador de modelos pedía chicos y chicas de 17 años hasta que le comentamos que primero necesitaría autorización notariada de los padres o tutores como manda la ley, y el aviso desapareció de la red) con "excelente imagen". ¿Por qué no pueden tener 26, 30, 34 o más? ¿Por qué la edad es determinante? ¿Por qué de nuevo la "excelente imagen", que suena a sinónimo de "buena presencia"?

Las ofertas no dan más detalles, aunque sí aclaran que todos los contactos deben hacerse mediante el chat privado de Facebook, o un número de Whatsapp poco común.

Aquí, por lo pronto, ya tenemos un problema con el criterio de igualdad de oportunidades laborales que tantas décadas nos ha costado conseguir en nuestro país (Cf. Ley 28983), además de identidades sospechosas que podrían configurarse como perfiles "catfish", muy parecidos a los detectados en Lambayeque, donde pedófilos están haciéndose pasar por niños para captar a otros niños, como la Policía Nacional lo ha advertido la semana pasada.

Yo estuve hurgando en las cuentas de quienes anuncian, y encuentro tres características que, por lo menos, deben ponernos en alerta: no hay información específica detallada sobre el titular, su localización geográfica está fuera del departamento de Piura e incluso fuera del Perú (quienes ponen números de Watsapp no tienen el código peruano internacional de larga distancia, sino que son mayormente de España), y la cantidad de personas agregadas en la cuenta no exceden el centenar. Quizás este dato no parezca relevante, pero si eres alguien con negocio propio y experiencia de atención al público, como sucede con varios que conozco, estás socialmente bien conectado aunque no seas amigo íntimo de todos.

Hay otros detalles que levantan sospechas: el nombre del usuario de cuenta no coincide con el nombre de pantalla (nickname), y la información sobre estudios y trabajo es típica de adolescente hormonalmente inquieto o es falsa.

Lo de "buena presencia" o "excelente imagen" es un criterio que desde 2004 se viene combatiendo a nivel nacional por tener un componente racista: en la medida en que tengas ciertas características físicas que a juicio subjetivo del empleador sean óptimas, entonces te mereces el empleo. Si un empleador peruano cree que la fisonomía de la mujer venezolana (o el varón venezolano) la califica para trabajar mejor que cualquier otra, obviamente está actuando con criterio racista (Cf. Ley 27270). Y, ojo, no tiene nada que ver con la nacionalidad o la habilidad laboral sino con el color de la piel: recordemos que mientras más "blanqueemos" el entorno social en el que nos movemos, creeremos que estamos ascendiendo más dentro de él; si no, miremos a nuestro derredor.

Por este razonamiento, una famosa tienda por departamentos (famosa también por tener una de las mayores morosidades en tarjetas de crédito) ha sido censurada y hasta multada millonariamente por las autoridades peruanas. Regresamos al mismo tema de la igualdad de oportunidades.

A continuación, y lo que intriga a muchos usuarios, es "atención al público". La sola expresión tiene miles de posibilidades, pero al combinarla con la información anterior, les da la idea de que se trataría de un esquema de tráfico humano o de trata de personas (Cf. Ley 28950).

Como apunte, me tomé el trabajo de leerle el primer aviso a uno de mis compañeros sin advertirle dónde lo había leído ni nada del contexto. Su sospecha inmediata fue un esquema de prostitución clandestina, que está muy ligada a la trata de personas, al menos en las experiencias que se han conocido y perseguido en nuestro país. 

En uno de los casos, una de estas anunciantes misteriosas en el grupo de Piura no daba más detalles, pero al ingresar a los datos de su cuenta, saltaba a la vista que es de Chiclayo (¡ojo!). En otra oferta publicada en Piura querían chicas para las provincias del norte chico, en Lima.

Detalle adicional: en los grupos de venezolanos en Lima, muchas mujeres que buscan empleo han escrito sin empacho alguno que no están disponibles para trabajar en pornografía (se produce en Perú, por si alguien aún cree que no) o "trabajos deshonestos". Que especifiquen tales cosas no es gratuito. Incluso una de ellas acusa a peruanos de estar haciendo esas ofertas.

Temor a denunciar

¿Por qué no lo notifican ante las autoridades? Básicamente, se está regando entre la diáspora venezolana el prejuicio de que sus denuncias no serán atendidas por ser migrantes (autodiscriminación), cuando cualquier persona que sienta sus derechos vulnerados debe informarlo ante el 911 o 105 (Policía Nacional), el 1819 (acoso laboral) o la línea 100 (violencia de género o familiar). 

Sospecho que la volada está influída por la situación de varios migrantes en Estados Unidos, quienes no acuden a las autoridades por miedo a que sean reportados ante el Servicio de Ciudadanía e Inmigración de ese país, que, bajo la doctrina Trump, terminan en deportación. Ese modelo no aplica en el Perú. De hecho, el presidente Martín Vizcarra declaró tras reunirse con la actriz y embajadora del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, Angelina Jolie, el lunes, que se mantiene la política de brazos abiertos para los y las migrantes.

Por cierto, la visita de la Jolie ha puesto el reflector sobre este problema desde sitios tan lejanos como Japón o Australia. Como dijo uno de los niños refugiados que visitó, "no es maléfica, sino bien buena". Prosigamos.

Y ya sabemos que el otro criterio que desanima a denunciar cualquier cosa, incluso para el peruano, y mayormente para la peruana, es el hecho que nuestros operadores de justicia no hacen nada en absoluto a menos que la denuncia llegue con un tropel de periodistas cubriendo el caso. Ahí sí, más rápidos que el Correcaminos, o cuando la FBI de los Estados Unidos pide cooperación a la PNP, como sucedió en los casos de redes de pornografía infantil operados desde una cabina de internet en... el centro de la ciudad de Piura, hace unos cinco o seis años.

Lo que sí está claro es que los venezolanos y venezolanas, si bien buscan trabajo, también exigen respeto. Y están en todo su derecho, déjenme decirles, del mismo modo como lo exigiríamos para nosotros. Insisto: sean ustedes los migrantes, pongan su oferta, y a ver cómo se sentirían si les demandan la "buena presencia" o la "excelente imagen" para sobrevivir.

Alerta amarilla

Y ante esta situación, las autoridades deberían estar alerta. Piura es una zona crítica en cuanto al trasiego de personas con los más diversos fines debido a nuestra ubicación dentro del Perú (zona de frontera) y Sudamérica. Claro que el aviso no es evidencia suficiente para hacer algo, pero sí podría activar las redes de Inteligencia, por si las moscas. Además, es una política regional combatir la trata de personas, como lo establece el protocolo establecido en la ordenanza regional 345 publicada en 2016; asimismo, la ordenanza regional 351 también publicada en 2016 señala, persigue y sanciona todo tipo de discriminación, comenzando por el racismo.

Por otro lado, los administradores de estos grupos deberían tomarse un tiempecito para investigar qué y quiénes publican; quizás cuestionar a los anunciantes (por éso son administradores) y familiarizarse un poco con las leyes peruanas y ordenanzas piuranas, si acaso no fueran nacionales, que todas están publicadas, interpretadas y comentadas en la red. Una cosa es la libertad de expresión que gozamos y mantenemos en Perú, pero ésta se extingue cuando pone en riesgo el derecho del resto, y ahí cambia el asunto.

Por lo pronto, engerly Zamora, quien parece ser una de las administradoras de Venezolanos en Piura, ha pedido ayuda a los miembros del grupo para identificar y bloquear avisos que parecen estar orientados a la prostitución o "trabajos deshonestos". Y tras la protesta en línea, parece que los anunciantes de este tipo han dejado de publicar las ofertas, lo que podría acentuar más las sospechas de que sus fines no eran nada santos; pero aún así alguno se escapa como el de la "excelente imagen", o el de la "ayuda económica" sin más referencias.

Recordemos que no debemos bajar la guardia. Si nos descuidamos, alguien que queremos, y que quizás no lo esté pasando bien, podría ser la siguiente víctima.

[Opina al autor. Síguelo en Twitter como @NelsonSullana]