fbpx
26
Sáb, Nov

El legado latinoamericano de Tambogrande

Nelson Peñaherrera
Typography
  • Smaller Small Medium Big Bigger
  • Default Helvetica Segoe Georgia Times

ERP. El miércoles 16 de marzo de 2022, participé como panelista en un foro convocado a nivel global por Beyond 2020 Solidarity y Acción No Violenta en las Américas para conversar cómo las estrategias pacifistas consiguieron prevenir o frenar la extracción de recursos naturales. Compartimos experiencias de Bolivia, Brasil, Ecuador, Honduras y Perú. Como el webinar fue en inglés, a continuación transcribo mi ponencia traducida al castellano.

Por Nelson Peñaherrera Castillo

Tambogrande está localizado en Piura, al noroccidente del Perú. Está mayormente dedicado a la agroexportación. Conforma el valle de San Lorenzo, un proyecto del gobierno peruano iniciado en 1950.

Está rodeado por el bosque seco ecuatorial, un ecosistema endémico muy sensible que proporciona otra actividad económica: la ganadería. También permite la apicultura o una microindustria alimentaria: la algarrobina o jarabe de algarroba es uno de los suplementos alimenticios naturales más famosos del Perú. El agua proviene del río Piura; calmo de otoño a primavera, enorme en verano.

El conflicto

La gente de Tambogrande se opuso a un proyecto minero que iba a ser operado por Manhattan Minerals Corporation, o simplemente Manhattan, con sede en Vancouver (Canadá). Los agricultores temieron que pudiera contaminar el valle de San Lorenzo, el bosque seco y el río Piura.

La contaminación podría afectar negativamente la exportación de mango. San Lorenzo puede vender al extranjero hasta 300 mil toneladas en una buena campaña. Estados Unidos, Canadá y Europa son los mercados más importantes. Perú es el tercer exportador principal de mango en el mundo.

El otro peligro iba a ser la contaminación del río Piura. Durante los eventos El Niño, las lluvias torrenciales pueden sobrecargarlo, volviéndolo destructivo. El 22 de marzo de 2017, inundó el centro de Piura, la capital regional.

La lucha en el valle de San Lorenzo comenzó en octubre de 1999. La gente en las chacras descubrió que Manhattan estaba perforando el suelo para obtener testigos minerales. El problema fue que no pidieron a la gente que autorice su entrada. El valle de San Lorenzo es básicamente propiedad privada establecida en 1960.

La gente exigió al gobierno nacional y local que regulen a Manhattan. No tuvieron respuesta. Entonces, la gente exigió a Manhattan irse de la ciudad. No pudo porque tenía mucho que perder; todo su dinero fue invertido en tres yacimientos polimetálicos: B5, en medio del bosque seco cercano, TG-3, justo al lado del río Piura enfrente del centro de Tambogrande; y TG-1, justo debajo del centro de Tambogrande. Este último fue el más crítico porque demandaba mover unas 20 mil personas.

Bajo el centro de Tambogrande descansa un yacimiento de oro, plata, cobre, zinc y hierro. El problema fue que Manhattan no garantizaba una operación limpia a los agricultores de San Lorenzo. Cuando activistas tradujeron información del sitio web de Manhattan, descubrieron que la empresa probablemente estaba mintiendo. Esta fue la primera razón por la que la gente de San Lorenzo no la quiso: no puedes construir buenas relaciones de nada si mientes. Un trato con Manhattan no fue posible.

Como el gobierno no apoyó la exigencia de Tambogrande, la gente decidió protestar. Las manifestaciones fueron escalando. Del 27 al 28 de febrero de 2001, Tambogrande estuvo en paro general. Hubo enfrentamientos entre agricultores y la Policía en el campamento de Manhattan a las afueras de la ciudad. En medio de la protesta, la instalación fue destruída e incendiada.

Pero el verdadero punto de inflexión vino un mes después. El 31 de marzo de 2001, un sicario disparó al líder de San Lorenzo, Godofredo García. El agricultor, un ingeniero agrónomo y catedrático, murió desangrado.

nelson en webinar1

La solución no violenta

Tras el asesinato de Godofredo García, Tambogrande lanzó una estrategia pacífica; en realidad, una multiestrategia.

Organizacional: Tambogrande y san Lorenzo revivieron su Frente de Defensa, una organización civil creada para enfrentar un enemigo anterior, la minera francesa BRGM: en los ’70, iba a explotar yacimientos de hierro al lado del centro de Tambogrande.

El Frente de Defensa ya tenía un aliado: Diaconía para la Justicia y la Paz, una oficina de derechos humanos dirigida por la Iglesia Católica que conectó a otras organizaciones sin fines de lucro a través de Perú. Conformaron la Mesa Técnica, que enlazó a otras organizaciones e individuos alrededor del mundo. La causa local de Tambogrande se volvió global.

Educativa: el Frente de Defensa y la Mesa Técnica convocaron a varios talleres y seminarios. Su objetivo fue informar y educar a la gente sobre los beneficios y riesgos de tener una mina en medio de un valle agrícola. Sucedieron en la ciudad de Tambogrande y la zona rural.

Los líderes del Frente de Defensa también fueron a sesiones públicas e incluso al Congreso de la República. Las presentaciones estuvieron basadas en ciencia. En 2001 y 2003, el científico estadounidense Robert Morán condujo una investigación de campo. El hidrogeólogo y geoquímico dio argumentos en lugar de lemas.

En 2003, el tiempo se estaba acabando para Tambogrande. Manhattan tenía que presentar su Estudio de Impacto Ambiental (EIA). Una agencia gubernamental, una reconocida universidad privada, e incluso una química voluntaria revisaron el documento: en conjunto hallaron más de un ciento de errores y equivocaciones.
Legal: el 2 de junio de 2002, 7 de cada 10 votantes asistieron libremente a una consulta popular. Se preguntó a la gente si estaban de acuerdo o en desacuerdo con la actividad minera en Tambogrande y el valle de San Lorenzo: 9 por cada 10 dijeron que no. El gobierno del Perú nunca reconoció la legalidad de la consulta; sin embargo, fue un hito latinoamericano.

Posteriores consultas populares fueron aplicadas en Esquel, Argentina; Sipacapa, Guatemala; e incluso la sierra de Piura, Perú. Todos los casos resultaron en que la mayoría se opuso a los proyectos mineros locales. Todos se inspiraron en Tambogrande.

Política: en 2003, el Frente de Defensa postuló a Francisco Ojeda como alcalde de Tambogrande. Ganó. El propósito fue terminar con el Proyecto de Manhattan pero desde dentro del gobierno.

Cultural: La manifestación definitiva de Tambogrande fue del 4 al 6 de noviembre de 2003. Manhattan necesitaba presentar su EIA en audiencias públicas. Fue un requisito del gobierno peruano para pasar de explorar a explotar. Solo necesitaba dos de tres audiencias. Tambogrande y sus aliados organizaron un boicot, pero fue un gran evento cultural. La estrella fue el mango y su mejor amigo, el limón.

Manhattan no pudo hacer ninguna audiencia. Tras la última que se canceló, su acción en la Bolsa de Valores de Toronto se desplomó 40%. Tras intentos fallidos, dejó el Perú a mediados de 2005.

Medios de comunicación: La Mesa Técnicca auspició la publicación de tres libros y un suplemento impreso. Como Manhattan tenía su sitio web, la lucha también se mudó a la nube: en octubre de 2000, lancé FACTORTIERRA; en 2001, la Mesa Técnica lanzó tambogrande.org.pe.

En 2007, se estrenó un documental emblemático. “Tambogrande: mangos, minería, muerte”, de Ernesto Cabellos y Stephanie Boyd fue premiado alrededor del mundo. Incluso, se transmitió abiertamente. Otros informes fueron presentados en la televisión peruana e internacional. La BBC difundió un reportaje multiplataforma en diciembre de 2003.

Hasta un álbum musical presentando al antiguo dúo Somos Tambogrande fue publicado.

Qué aprendimos

Primero, la multiestrategia bien coordinada de Tambogrande funcionó de maravillas. El punto de partida fue su identidad, lo que lo hace único en el mundo.

Segundo, pensar en el largo plazo. Resolver el conflicto fue la primera meta. ¿Qué hay del futuro? El desarrollo sostenible tiene respuestas. Por ejemplo, nosotros vemos a Tambogrande como un foco para el turismo vivencial: se trata de arqueología, ecología, estilo de vida saludable, econegocios. Incluso en mi opinión, un buen lugar para fotografía, video y cine. Ven y pruébalo por ti mismo.

Sobre este aspecto, tercero, una reflexión personal: cuando usas los medios de comunicación para propósitos positivos reales, puedes cambiar el curso de la historia. Soy la prueba viviente de que eso es posible de verdad. Busca#5FTperu y #turismoPiuraen las redes sociales para más contenido relacionado.

[Las fotos fijas son de Arturo Peñaherrera. Mira el webinar (en inglés) aquí: https://lnkd.in/eUP-xMN8 ]

Diario El Regional de Piura

Pristina 255