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José Rufino Echenique, un patriota de la independencia y protagonista de la democracia

Miguel Arturo Seminario Ojeda
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ERP. (Por Miguel Arturo Seminario Ojeda) El 16 de junio de 1887, falleció don José Rufino Echenique, un peruano extraordinario, que estuvo en la guerra de la independencia, vivió de cerca las incidencias del combate del 2 de Mayo de 1866, y cuando ya era anciano, estuvo pendiente de los sucesos de la guerra con Chile.

Nació en Puno el 16 de noviembre de 1808.Fue hijo de José Manuel Echenique y Vásquez, y de Hermenegilda Benavente Macoaga, natural de Ayata, Bolivia. Siendo muy niño la familia fue a residir a Cusco, justo en 1814, cuando se protagonizaba la rebelión de los hermanos Angulo y de Mateo García Pumacahua. Permaneció escondido por dos años, al ser salvado por un indio, que tuvo conocimiento que el niño podía perecer como consecuencia de la revuelta, dos años después retornó al lado de sus padres. Posteriormente estudiaría en Lima, ingresando al colegio del Príncipe.

Tras la proclamación de la Independencia el 28 de julio de 1821, se presentó ante el general José de San Martín, y en 1822 se alistó como cadete en el Batallón Nº 3 de la Legión, ascendiendo rápidamente a subteniente. Participó en la Segunda Campaña de Intermedios comandada por el general Agustín Gamarra, enfrentándose a las fuerzas realistas, posicionadas fuertemente en el sur del virreinato.

Cayó prisionero en el combate de Alsuri, y tras este desenlace fue tomado prisionero y confinado a la isla Esteves, en el Lago Titicaca, por lo que no pudo combatir en Junín y Ayacucho, y tras las victorias del Ejército Libertador, en 1824 fue liberado y regresó a la Capital de la naciente república, donde ascendió a teniente.

Finalizada la campaña de la independencia, actuó en diferentes escenarios, como la campaña contra los indios iquichanos de Huanta, Ayacucho, que eran leales a la monarquía española, quizá porque la independencia no significó grandes cambios para ellos. En 1828, integrando el ejército del general Gamarra, combatió en Bolivia, considerando terminar con la presencia de los rezagos de los bolivarianos en ese país. Al año siguiente se encontró en la campaña contra la Gran Colombia, participando en el enfrentamiento de Saraguro, y en la batalla del Portete de Tarqui, librada el 27 de febrero de 1829; tras estos sucesos, ascendió a sargento mayor.

No fue poco su protagonismo en los años siguientes, en las luchas que se desencadenaron en el Perú, asociadas a la captura y ejercicio del poder político, donde los militares fueron los principales protagonistas. Intervino en esas guerras civiles y revoluciones entre 1830 y 1840.

Le tocó ser gobernante interino en marzo de 1843. Al año siguiente colaboró con el Directorio de Manuel Ignacio de Vivanco, y luego con Ramón Castilla, en su gobierno entre1845 y 1851, y a quien el gran estadista consideró como su sucesor, saliendo elegido Echenique como Presidente Constitucional, en el proceso electoral de 1850.

Comenzó a gobernar en 1851, manteniendo una tendencia conservadora, con la oposición de los liberales. Contó con el apoyo de Bartolomé Herrera, que propiciaba la formación de élites para gobernar, a gente capaz y responsable que conduzca el país, tal como se propicia y necesita ahora. Después del apoyo que había recibido de Ramón Castilla, se convirtieron en enemigos, llegando a protagonizar una guerra civil, que terminó con la derrota de Echenique en la batalla de La Palma, el 5 de enero de 1855, tras lo que fue desterrado.

Al regresar al Perú continuó con su faceta de político, saliendo elegido diputado y senador, presidiendo ambas cámaras; asimismo postuló en las elecciones de 1871 sin llegar al final del proceso, por su retiro voluntario, elecciones que dieron el triunfo a Manuel Pardo y Barreda, el primer presidente civil del Perú. Su última actuación política fue en 1884, cuando tras el final de la guerra con Chile, fue elegido diputado por Apurimac.

Diario El Regional de Piura

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