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Sáb, Oct

Miguel Grau, el caballero de las leyes

Miguel Arturo Seminario Ojeda
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miguel arturo en conferenciaERP/Miguel Arturo Seminario Ojeda. En varios artículos publicados en este medio, y en varias conferencias sobre GRAU DIPUTADO, he mencionado por qué fue representante por Paita, con la intención de evitar, que haciendo un juicio desde los siglos XX y el XXI, se interprete el suceso como si la elección se hubiese verificado recién, ya lo hemos reiterado, que por estar vigente la Constitución de 1860 en el momento de su elección, bastaba con haber nacido en cualquiera de las provincias, dentro del departamento donde estaba la provincia representada, para ser elegido por una determinada jurisdicción, y esto ocurrió con Miguel Grau, nacido en Piura, fue representante político por Paita, perteneciendo al Partido Civil fundado por Manuel Pardo.

Sobre Miguel Grau como diputado, existen diversas publicaciones que se detienen sobre esta faceta del Caballero de los Mares, podemos citar a Ella Dunbar Temple, a José de la Puente Candamo, Jorge Ortiz Sotelo, Guillermo Thorndike, Reynaldo Moya, y recientemente, Teodoro Hampe Martínez. Todo ello contribuye a darnos una visión de conjunto sobre esta arista poco difundida de don Miguel Grau Seminario, el Peruano del Milenio, calificativo con el que sus compatriotas lo honraron al final del siglo pasado. Sin embargo, Miguel Grau es también, como se le llama, EL CABALLERO DE LAS LEYES.

Sobre su actuación política, Grau tiene una hoja inmaculada, jamás se unió a empresas de caudillos, donde primaba el interés del dirigente que imponía su voluntad sobre la masa y estaba lejos de recoger las aspiraciones populares, Grau nunca estuvo de parte de los caudillos. Cuando en 1856 se debatía sobre la Constitución Liberal de ese año, que después fue reformulada en 1860, Grau se sublevó en Arica con Lizardo Montero, a bordo de la fragata Apurimac, uniendo su destino a Manuel Ignacio de Vivanco, que en ese momento se presentaba como el peruano respetuoso de las tradiciones del país. Esta reacción antiliberal duró casi año y medio. Como consecuencia de esto, se reformó la Constitución, promulgándose la de 1860, tras un debate en el que se destaca la figura de Bartolomé Herrera, cuyo Sesquicentenario de Fallecimiento acaba de conmemorarse en agosto pasado.

Tras la firma del Tratado Vivanco Pareja, previo a la Guerra con España, Grau consideró que no era una solución digna para la República, y ni siquiera la presencia y mediación de su padre, don Juan Manuel Grau, pudo disuadirlo de su negativa de apoyo al presidente José Antonio Pezet. Miguel Grau apoyó entonces a Mariano Ignacio Prado, que en ese momento lideraba un movimiento nacionalista. Posteriormente el presidente Mariano Ignacio Prado contrato al marino norteamericano John Randolph Tucker para dirigir la escuadra de las fuerzas aliadas del Pacífico, en una expedición hacia las Filipinas, que todavía eran parte del imperio español. Grau y otros miembros de la armada, consideraron una ofensa y algo indigno, servir bajo el mando de un extranjero, y porque era como si el gobierno dudase de su capacidad, por ello renunciaron a sus cargos y pidieron su relevo, y ni siquiera la mediación de Manuel Pardo, entonces Ministro de Hacienda, los hizo cambiar de parecer.

Entre 1868 y 1872 gobernó el Perú don José Balta, y el Perú vivió una "paz social", como no se había visto después desde el comienzo de la República. Le sucedió en el cargo Manuel Pardo, cuyo triunfo trató de frustrarse a través de un golpe militar contra Balta, protagonizado por los hermanos Gutiérrez. Uno de los 4 hermanos, Tomás Gutiérrez, trato de obtener el apoyo de la Armada. Miguel Grau, y otros cuarentaicuatro oficiales rechazaron el pronunciamiento de los Gutiérrez, disponiéndose prestos a restablecer el orden constitucional. Para Grau, no había otro caudillo, sino la Constitución. Fue esta muestra grandiosa de un acto singular de Grau, la que en gran parte generó la reacción del pueblo limeño, que defendiendo la Constitución y el Estado de Derecho, pudo darle al Perú, un retorno al orden social, quebrantado por la conducta de los hermanos Silvestre, Marceliano, Tomás y Marcelino Gutiérrez; de este modo, Manuel Pardo y Lavalle asumió la Presidencia de la República, el 2 de agosto de 1872.

Al avecinarse las elecciones de 1876, Miguel Grau postuló para diputado por Paita, en elecciones que de acuerdo a la época, eran indirectas. El 16 de noviembre de 1875, el Colegio Electoral de Paita, conformado por un grupo de 38 votantes de las 7 parroquias que conformaban la provincia, dio su respaldo a Miguel Grau Seminario, que apoyaba la candidatura presidencial de Mariano Ignacio Prado, y no la de Lizardo Montero, por considerar al primero de los nombrados, como representante de la opción más conveniente al país; las parroquias en mención coincidentes con los 7 distritos, eran: Paita, La Huaca, Sullana, Amotape, El Arenal, Querecotillo y Colán. Y como lo menciona Teodoro Hampe, en su trabajo sobre "Miguel Grau protagonista político", en medio de los avatares de la política, Grau no se libró de ser acusado de participar en un fraude electoral, acusación que provenía de los seguidores de Lizardo Montero, cuyo candidato favorito era Florentino Barreto. Grau fue proclamado diputado titular por la provincia de Paita, el 4 de agosto de 1876. A continuación prestó el respectivo juramento, e inició sus funciones como parlamentario; en ese período, Manuel C. Raygada fue el diputado suplente, que asumió la representación de Paita cuando Grau se hizo a la mar como consecuencia de la Guerra que Chile declaró al Perú, y completó el período después de su muerte en Angamos, el 8 de octubre de 1879.

Recientemente hemos ubicado en el cementerio de Sullana, 4 tumbas de entre los 38 electores que depositaron su confianza en Miguel Grau como diputado: Andrés E. Franco, Antonio Cortés, Pedro José Merino, y Buenaventura Cruz.

Miguel Arturo Seminario Ojeda/Director del Museo Electoral y de la Democracia del Jurado Nacional de Elecciones.

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