Doña “Chepa”, su pasión por la artesanía y sus recuerdos de Cabo Blanco

Reportajes
Typography
  • Smaller Small Medium Big Bigger
  • Default Helvetica Segoe Georgia Times

¡Una madre ejemplar!

ERP. Cabo Blanco, es una caleta en el distrito de El Alto- Talara, hacia donde llegaron en su momento personajes importantes, uno de ellos es Ernest Hemingway. En sus calles ahora pavimentadas, existen experiencias de aquellas personas que se nutrieron de su mar y se solazaron con la brisa, manteniendo una pertenencia que va más allá de sus oportunidades, un caso es doña “Chepa” o doña Josefina Tume Viuda de Chapilliquén.

Doña “Chepa”, es una madre de 77 años de edad, cumplidos el último 8 de mayo y después de criar y formar a todos sus hijos, aprovechó su ingenio para dedicarse a la artesanía usando material marino. Recuerda, que siempre alentaba a sus coterráneas para que se dediquen a esta actividad, y aunque muchas veces no fue oída, ahora sus hijos y sobrinos saben darle forma creativa al caparazón de las conchas y las escamas.

Nació en Lobitos, a escasos kilómetros de Cabo Blanco y a los dos días de nacida fue llevada a Cabo Blanco. Ella solo respira y vive esos recuerdos y en su memoria están los tiempos de niña cuando correteaba por la arena de la Playa y los sonidos de las olas cuando repicaban en la orilla.

Ella quedó viuda bastante joven y nunca desmayó para asumir la manutención de sus hijos, quienes en gran parte son profesionales. Recuerda que luchó fuerte para salir adelante y apostó siempre por la educación, ella no lo hizo, porque no hubieron las condiciones, más sus lecturas son diarias y no tiene inconveniente para leer.

Su convencimiento por la educación nació con ella, prueba son los hijos que educó y formó y motivado en la importancia sobre la superación la llevó siempre a sostener ante los pescadores que “deben darle un pan más y una mano más a sus hijos para que estudien, luego tú te vas a sentar y tus hijos te van a dar..”

En un diálogo entusiasta, doña “Chepa” nos habló con la locuacidad de la experiencia, con la seguridad del hablar bien, sus percepciones de Cabo Blanco de las épocas de las empresas petroleras, del asentamiento de pescadores y del turismo antiguo de grandes personajes, quienes “querían mucho a los niños” y se comunicaban con la población.

Los momentos buenos y los momentos de retos, traslucen con las enseñanzas del fenómeno El Niño, mezclados con la presencia de Fujimori en la zona para construir barrajes de contención para el agua pluvial. Aunque el agua que bajaba del acantilado causaba problemas en las viviendas, no fue motivante para salir de su hábitat.

Doña “Chepa” recibe en reiteradas oportunidades, el pedido para residir donde lo hacen sus hijos e hijas, más su respuesta es simple “A mi Cabo Blanco no lo dejo” y sigue allí en la manzana D, recreándose con la artesanía y recibiendo amigos y amigas, para brindarles cobijo si es necesario. Esta afición de ser buena anfitriona fue de siempre y justamente, en el día de su cumpleaños y de la entrevista, dialogaba con mucho entusiasmo con una ciudadana polaca.

Cree que el agua obtenida por ósmosis que construyeron las empresas petroleras, fue lo mejor que tuvo la caleta, pues con el sabor de dicha agua crecieron. Doña “Chepa” no se queja pero no comparte que se haya abandonado la recuperación de esta planta. Reconoce los avances en el desarrollo urbano de la caleta y añora las épocas antiguas con el hospital que les permitía atenderse oportunamente.

Al dialogar me corrige que tiene 77 años y lo hace con una sonrisa que solo da la juventud cuando los años solo son un hecho anecdótico. Doña “Chepa” lleva la juventud en su ser y se encuentra presta para seguir elaborando con sus manos y con su mente, la artesanía que pronto será exhibida en la caleta.

En la enriquecedora entrevista con doña “Chepa” no pudo ser más simbólico para darnos una lección de las maestras que se forman en la vida misma, al indicarnos que “nunca se acaba la educación, nunca se acaba el aprendizaje…

Con la seguridad del hablar de doña “Chepa” rendimos homenaje a todas las madres piuranas, en un día que siempre será motivo para el orgullo filial. Feliz Día para todas las madres.

Publicidad Mario Quispe Suarez