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Dom, Sep

Analizando zonas vulnerables en Piura, ante probable Fenómeno el Niño

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ERP. El 31 de agosto se realizó en los departamentos de Tumbes, Piura y Lambayeque, un simulacro para prevenir impactos negativos del probable “Fenómeno el Niño”. Previamente se identificó zonas vulnerables y poblaciones que serían afectadas en caso que lluvias intensas y frecuentes caigan sobre ciudades del norte peruano.

César Leigh Barreto, quien forma parte de la Compañía de Bomberos de Piura, pide “recordar que pasó en las anteriores lluvias, prevenir de acuerdo a lo sucedido, organizarse con su barrio para tomar medidas. Ahorrar para lo que se venga” y obviamente se necesita recordar experiencias similares y organizarse socialmente para disminuir los daños. Ello para responder al evento.

En el caso de Piura, el simulacro tuvo en Los Polvorines el foco para crear mayor conciencia respecto a las zonas vulnerables y para dar un poco más de credibilidad, el mismo Presidente del Consejo de Ministros recomendó que la población debe ser reubicada.

Los Polvorines es un extenso asentamiento humano, que entre mínimas elevaciones y hondonadas, se fue poblando de manera horizontal. Antes de estar poblado, las aguas servidas de Piura urbana desembocaban en el sector. Se dice que es una zona vulnerable, porque a inminentes lluvias, las aguas se acumularían en los desniveles existentes.

El asentamiento humano, es una demostración de la tozudez de quienes buscan un lugar para vivir a costa de cualquier riesgo; asimismo, de autoridades municipales que no tienen el coraje de impedir la ocupación conociendo que es peligroso y a autoridades judiciales, que en un fallo cuestionable obligó a invertir en nivelación.

No es el único lugar de Piura, pero quizá sea el más emblemático de lo que no debería hacerse. Piura está plagado de zonas bajas. Mucho más que Los Polvorines son el Chilcal, Buenos Aires, Urbanización Ignacio Merino, Los Titanes y hasta Quinta Julia, donde en lluvias fuertes, el agua inundaría las viviendas.

Es gracioso pretender corregir lo que se permitió oficialmente. Como hemos expresado anteriormente, la prevención se hace con decisiones racionales y planificadas, año a año y no justo cuando se anuncian lluvias fuertes. Esta tonta práctica, debería en algún momento repensarse y cambiar por la seguridad de miles de personas.

En el caso de Sullana, su geografía es diversa y entre elevaciones y hondonadas, las viviendas han ido copando los espacios que dejaron de ser agrícolas. En las lluvias de 1983 las pérdidas fueron ingentes y decenas de personas quedaron en la miseria. El agua les llevó el fruto de su trabajo de muchos años y una quebrada partió en dos la ciudad. 

La experiencia pudo ser suficiente para corregir; no fue así. 13 años después, se repitió la historia de dolor y de lamento. La fuerza de las aguas, que ingresan a la ciudad de las zonas de Cieneguillo, irrumpieron con toda su furia y destruyeron muchas viviendas ubicadas en lo que se denominada Canal Vía. En las zonas de quebradas, el agua se llevó parte de las viviendas y al final las aguas transportaban muebles, televisores, refrigerados y otras pertenencias que fueron a parar al río Chira.

La historia no enseñó nada. Años después se promovieron invasiones y en una hondonada se ubicaron pobladores. Se conoce como La Videnita, el mismo que se encuentra en un hueco de la ciudad y en caso de llover torrencialmente, las viviendas serán copadas por el agua.Se suma a Héroes del Cenepa y la misma Villa Primavera, cuya evacuación de aguas pluviales no se encuentra prevista.

Pero al igual que la ciudad de Piura, el peligro se extiende entre quebradas, hondonadas y desniveles. Mariano de Los Santos, es una urbanización en parte ubicada en la ribera de la quebrada “Cola de Alacrán”; muchas viviendas se encuentran a la vera del Canal Vía y varios asentamientos humanos han crecido sin ningún control urbano.

Al costado del Parque Bolognesi se ha construido una iglesia de evangélicos. Bien, por buscar un lugar para orar; sin embargo, su proximidad al acantalido los hace vulnerables, tanto como aquellos que se ubicaron en Loma de Teodomiro y ex Camal Municipal. Las lluvias dirán si estos asentamientos fueron seguros o no. 

En Tumbes, Talara, Paita, Máncora, y otras ciudades de Piura, la realidad es muy parecida. Nunca se hizo prevención responsable y el crecimiento urbano, fue el resultado de decenas de invasiones. En esta circunstancia y en esta realidad, solo queda esperar y como dirían los religiosos solo “rezar” para que las lluvias no causen demasiado dolor.

Después de ello, solo queda mirar el futuro con enfoque diferente y acondicionar población y equipamiento urbano en lugares seguros. Aprender de las lecciones es bueno para la propia población y para las autoridades.

Manuel Vega Rivera, con su experiencia en el campo municipal recomienda que frente al riesgo “se debe analizar con especialistas para buscar una solución en el lugar de los terrenos de alto riesgo, y así dar una mejor calidad de vida a los invasores”.

Y evidentemente, la solución se encuentra en el campo de los especialistas en desarrollo urbano, los cuales deben ser convocados por las Municipalidades para decidir sobre el territorio donde vive la población. No se trata de solo mapa de riesgos, sino entender que dicen dichos estudios y como deben aplicarse.

El Arquitecto Lizardo Martín Yañez Cesti, sintetiza la necesidad para lograr una ciudad segura indicando como base la “planificación oportuna, definiendo la zonificación correspondiente, identificando las áreas de evacuación, las pendientes del terreno y por supuesto, que se cumpla con todo lo planificado”.

Planes y cumplimiento de estudios y planes, esa sería la conclusión.

Pristina 255