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Sáb, Jul

Matacaballo y Chulliyache, dos playas que necesitan recuperar valor turístico

Turismo
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ERP. Parte de la provincia de Sechura se encuentra a la vera del Océano Pacífico y, por lo tanto, la riqueza hidrobiológica constituye el principal sustento de su población; sin embargo, si consideramos las oportunidades que generan las playas como zona de veraniego y esparcimiento, distan mucho que estar idóneas para recibir al bañista propio y también de otros lugares.

Si contrastamos con el desarrollo de las playas de las provincias de Paita y Talara, existe un desnivel que es menester considerar. “Son nuestras mejores playas” nos indica una sechurana preguntada respecto a un lugar para refrescarse del inmenso calor; sin embargo, se observa que existe solo mucho entusiasmo, pero que resta otorgarles el estar adecuado para quienes deciden ir hacia el suroeste de Piura y no hacia el norte.

Para llegar a la playa de Matacaballo, se sigue la ruta que lleva hacia Bayóvar o más conocida como caleta de Puerto Rico. Un camino entre pequeñas dunas y la blancura de sus arenas del desierto peruano, nos lleva hacia el indicado lugar, que es usado por los lugareños para bañarse. En la zona de aparcamiento, unos pequeños negocios temporales, ofertan las demandas culinarias.

Las olas van y vienen y unos pocos bañistas comparten la playa con aves marinas, que levantan vuelo a la percepción de la presencia humana; plácidamente, dos lugareños acostado en la orilla reciben las olas tenues que se expanden en la orilla. Al fondo, yacen pequeñas embarcaciones que serán usadas después por los pescadores para ir mar adentro en faena de pesca.

Chulliyache

Los desechos de la contaminación quedan esparcidos por la orilla, los mismos que se mezclan con algas regadas por la playa. “Se requiere contaminar menos y limpiar más” nos reitera un bañista que llevado por el interés de conocer la región Piura ha llegado hasta este lugar, con la creencia que es un lugar ideal para los bañistas.

Nos retiramos del lugar, después de sentir en nuestros pies, el agua templada.

Ir hacia Chulliyache, es encontrarse con un camino plano y extenso que va desde Sechura hacia el oeste. Un puente artesanal da pase a los vehículos que transitan por el lugar, luego la vista nos muestra pequeñas dunas y un extenso territorio propio del desierto de Sechura. Algunas construcciones antiguas son observadas al paso hacia el lugar de destino.

Chulliyache 2

La relación entre el mar y los centros poblados de Sechura es ancestral y nos lo recuerdan en Chulliyache. En plena playa conjugan establecimientos de ventas de comidas, sombrillas para evitar quemarse por el sol, pequeñas viviendas de residentes en la zona y muchas embarcaciones prestas para enrumbar cuando sea hora de ir de faena. Un muelle afectado por el deterioro y el tiempo, es fiel reflejo de lo perdido.

No son muchos los bañistas y generalmente son de la propia Sechura y otros poblados del Bajo Piura. Adolece de muchas necesidades y es probable que ninguna autoridad haya gestionado los recursos para convertirlo en un lugar adecuado para gozar las bondades de la playa. Un extenso letrero, da la bienvenida y de igual manera agradece la visita; las aves marítimas por su parte, como si despidieran al visitante, alzan vuelo de rato en rato.

Hemos tomado como referencia estas dos playas, porque Sechura puede al igual que Máncora o Los Órganos, insertarse en el turismo de playas. La demanda es alta, pero requiere infraestructura y mejorar las condiciones actuales. Conversamos, con algunos asistentes y no tienen mucho que decirnos, es lo que existe ahora y esperan que en algún momento, alguna autoridad reconvenga sus políticas, para abrir paso a nuevas alternativas, entre ellas atraer a muchos veraneantes internos y fuera del departamento de Piura.

Chulliyache 1

Diario El Regional de Piura

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