Cómo sobrevivir a las lluvias en Piura: 3 perspectivas profesionales

Sullana
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Nelson Peñaherrera Castillo/FACTORTIERRA.NET/ERP. El consenso científico dentro y fuera del departamento de Piura es que los eventos El Niño y La Niña no son amenazas sino oportunidades. Entre la población no existe tal, ya que depende mucho de la propia experiencia y el lugar en el que se vive y trabaja. Entonces, ¿cómo afrontar las consecuencias del calor y las lluvias? Tres profesionales piuranos que no se conocen nos ayudan a ponerlo en perspectiva.

En las ciudades, miles de construcciones han comenzado a resquebrajarse debido a la humedad. Más de un centenar de casas ya han colapsado en todo el departamento, según monitoriza el Comité Operativo de Emergencia Regional (COER), en la ciudad de Piura.

"A nivel urbano seguimos con los mismos problemas ya conocidos", opina el arquitecto Raúl Montero Villegas (https://m.facebook.com/raulernesto.monterovillegas), en Chulucanas. ´Las nuevas habilitaciones urbanas cuentan con diseño y supervisión para su ejecución, pero no sucede lo mismo con los asentamientos humanos que son consentidos 'políticamente’.

Muchos de estos barrios están construídos sobre cauces secos de quebradas o lechos de antiguas lagunas, tal como pasa en los distritos de Castilla y 26 de Octubre, en el área metropolitana de Piura, y cada vez que llueve y el agua busca sus antiguos cursos y depósitos, es cuando se nota que fue mala idea poner una casa ahí. El asunto es que tampoco se quiere salir de ahí.

"Entiéndase que este problema es compartido: el poblador necesita un lugar para vivir, las autoridades no adecúan estos "lugares" técnicamente viables por presupuesto, descuido, postergación, o simplemente se espera los dineros aprobados por emergencia", sostiene.

Montero afirma que mientras no cambie la idiosincrasia de pueblo ni autoridades, no habrá un escenario de previsión.

El agua que faltaba

Hasta diciembre de 2015, científicos habían alertado que el verano 2016 sería prolijo en lluvias por causa de El Niño, que efectivamente se había manifestado en otras partes del mundo. NO llovió más que lo usual, aunque sí hubo un calor muy intenso durante el día.

A fines de 2016, estudiosos coincidieron en pronosticar que el verano 2017 sería escaso en lluvias.

Las autoridades se asustaron porque las reservas de agua en las represas de Poechos (Sullana) y San Lorenzo (Piura) habían caído incluso por debajo del 10%. Si estuvieran llenas, en conjunto acumularían unos 600 millones de metros cúbicos, casi la mitad de su capacidad inicial.

La preocupación se concentró en Poechos, de la que FACTORTIERRA.NET estima (basado en estadística oficial) que 1,4 millones de personas (de las 1,85 millones que pueblan todo el departamento) se abastecen. Las autoridades decidieron dar prioridad al consumo humano poniendo en segundo plano a otros usos, incluyendo el agrícola. Principalmente los productores de arroz, a quienes se acusó por la escasez, pusieron el grito al cielo.

Mientras autoridades y productores de arroz se culpaban mutuamente, el resto de agriculttores ensayaba las más febriles soluciones para conseguir agua, que incluían dragar el suelo sedimentado de Poechos usando maquinaria pesada de uso agrícola.

La laguna artificial fue diseñada en 1970 para contener mil millones de metros cúbicos. La sedimentación causada por dos eventos El Niño y la deforestación la han dejado con el 45% de su capacidad inicial.

Y ahora que Poechos rebosa en agua, su operador, el Proyecto Especial Chira-Piura, ha comenzado el procedimiento de laminado, o el desembalse progresivo del volumen hídrico para evitar que la construcción colapse. El operador previno que el valle del Bajo Chira, en la provincia de Paita, sufra inundaciones, o al menos desperfectos. Por lo pronto, 10 mil personas que viven en el pueblo de Sojo (Sullana) están sin agua porque el río Chira creció tanto que averió su bomba.

Mientras tanto, los agricultores, particularmente los de mango y banano, están contentos con la lluvia puesto que su producción podría recuperarse de milagro.
"[Las] "reservas de agua hacen que la fruta "llene más; con la ausencia de agua, la planta retrae su dinámica fisiológica para ahorrar energía y no morir, afectándose el calibre de la fruta", explica el ingeniero agrónomo y consultor independiente Guillermo Ladines (https://m.facebook.com/gladines1), en Sullana.
La reserva de agua permite que estas frutas, mayormente orientadas para exportación, conserven su poder nutritivo porque estimulan la formación de carbohidratos y almidones.

"En el caso del banano, sin embargo, la saturación del suelo puede ocasionar caída de plantas ", advierte, debido a que el 90% de las mismas son agua.

Y para ensombrecer más la alegría, las lluvias han erosionado las carreteras amenazando con cortarlas. Varios tramos de la ruta Sullana-Paita están agrietados o parcialmente interrumpidos. Si colapsan, ¿cómo se puede sacar la producción a los grandes mercados? en el distrito de Tambogrande (Piura), los accesos al valle de San Lorenzo, incluyendo la carretera hasta Chulucanas, están prácticamente inservibles también.

"La vida continúa"

Y lo peor de todo es que no se trata de un escenario nuevo. Siempre que llueve, se repite. Y siempre que se repite, la población se somete voluntariamente al estrés postraumático causado por la destrucción y la pérdida de vidas, sin contar el evento natural mismo. ¿Cómo encaja el discurso de que todo ésto puede ser una oportunidad?

"Traten de mantener la calma", aconseja el psicólogo José Luis Espinoza Pachérres (https://m.facebook.com/joseluis.espinozapacherres), en Piura. "Todos sabemos que este tipo de acontecimientos naturales son inesperados y que provocan en el ser humano ciertas reacciones como pánico, desesperación, estrés, depresión, ansiedad, afectando su salud mental y física".

El especialista en salud mental considera que la oportunidad para la ciudadanía de a pie radica en fortalecer los vínculos de solidaridad dentro de la familia.

"Lo material se recupera con esfuerzo y dedicación", recuerdaEspinoza. "Todos en algún momento de la vida caemos, pero es nuestra obligación levantarnos: la vida continúa".

Las lluvias de este verano en Piura han puesto a prueba todo el sistema y todos los sistemas. ¿Por fin se aprenderá la lección esta vez, y que se resume en la palabra prevención?

"En cada momento que pasa aprendemos algo nuevo", recuerda el psicólogo Espinoza.

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