Piura: Brigadistas incorporan estrategias de salud mental para lograr autonomía de damnificados

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ERP/Nelson Peñaherrera Castillo. Mucha gente se está organizando a nivel nacional para enviar alimentos, ropa, cobijo, agua y hasta medicinas, lo que cubre las necesidades urgentes de la población damnificada por las lluvias e inundaciones que vive la región; pero, ¿y la ayuda para la mente?

Un grupo de rescatistas voluntarios está trabajando con la población que se ha albergado en las lomas de La Campiña de Narihualá, en el distrito de Catacaos, y está a punto de pasar de la fase de suministro humanitario a la de autonomía comunitaria.

"Por eso, les hemos llevado dos cocinas, carbón, cuatro ollas, recipientes para lavar y bañarse, platos hondos, cucharas, cuchillos, arroz, menestra, papas, cebollas", relata el psicólogo Billy Gutiérrez Adrianzén, quien es parte de la brigada.

"Eso les irá haciendo tomar el locus [lugar] de control externo e interno; les permitirá ir saliendo del desamparo", añade.

Muchas familias lo perdieron todo o casi todo tras la creciente del río Piura la tarde del lunes 27, cuando más de 3400 metros cúbicos por segundo se lanzaron contra varios pueblos del distrito de Catacaos, tras inundar el centro de las ciudades de Piura y Castilla.

La creciente fue provocada por lluvias torrenciales caídas en el valle del Alto Piura entre el sábado 25 y domingo 26 pasados.

La avenida de agua, la segunda más fuerte desde que se tiene registro en el río Piura, provocó el desplazamiento de miles de familias.

La ayuda que llegó tanto de entidades estatales como de cientos de voluntarios anónimos se ha concentrado mayormente en proveer agua, comida y refugio; en algunos casos, salud física.

La brigada que integra Gutiérrez es una de las pocas que ha incorporado la salud mental no solo en el aspecto clínico sino práctico, y en ese sentido, la niñez es un público clave en la intervención.

"A los niños tenemos que regalarles juguetes para que no se contagien de la situación depresiva de sus padres, y puedan también generar su sensación deautonomía y autoconcepto [autovaloración]", recomienda el profesional.

En ese sentido, cree que es necesario diferenciar los juguetes por edades: para niños y niñas de 1 a 4 años son adecuados los muñecos o las muñecas con las que puedan desarrollar apego; con los niños y las niñas de 5 a 11 años, todos aquellos que impliquen socializar, desde los juegos de mesa hasta las pelotas.

Con los y las adolescentes, la música será el regalo adecuado: "ir con la policía a cantar o artistas que deseen hacerlo y los puedan reunir".

Aunque también la música puede ayudar mucho con niños y niñas para prevenir y detectar posibles casos de violencia "porque de esa manera los protegemos de abusos y los soltamos para hablar si están pasando poresas dificultades, o al estar reforzando su autoconcepto, los hacemos capaces de defenderse".

Parte del protocolo de actuación, por ahora, está excluyendo las fotografías con la finalidad de darle intimidad a los espacios de afecto, confianza y desahogo.