Por: Nelson Peñaherrera Castillo. Los audios con conversaciones telefónicas entre funcionarios de los tres poderes del Estado que se están publicando, y que faltan por publicar, obtenidos de una interceptación legal autorizada (dicen, a regañadientes) por un juez, nos confirman que la corrupción es un mal que no ha retrocedido sino que se mantiene enquistado allí donde se toman decisiones que nos afectan. No diría que aumentó o que disminuyó o que se mantiene; lo que tengo claro es que en estos tiempos ya no es tan privada como muchos y muchas quisieran creer.

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Por: Nelson Peñaherrera Castillo. Los nuevos casos de violencia de género que estamos conociendo, sea por denuncia directa o porque saltaron a los medios debido a la brutalidad con que fueron perpetrados, parecen estarnos colocando en una posición definida en la orilla de las consecuencias -condena, indiferencia, apoyo (velado, pero apoyo al fin y al cabo)-, y parecen estarnos distrayendo de explorar las causas. Y la pregunta es: ¿sea cual fuere tu posición ante las consecuencias, lo mismo aplica a las causas?

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Por: Nelson Peñaherrera Castillo. Pablo Sánchez ya tiene sucesor en la Fiscalía de la Nación del Perú: el abogado Pedro Chávarry, quien entre sus muchas declaraciones sobre lo que planea ejecutar durante su gestión, está el tratamiento diferenciado de los casos de violencia de género, que, sabemos, se están disparando en nuestra nación. Por ello, me gustaría invitar a todo el mundo a coger o ubicar un mapa del Perú para entender esta columna.

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Por: Nelson Peñaherrera Castillo. Una reciente encuesta de Datum, que pide a la muestra poner una calificación al Congreso de la República del Perú entre cero (lo peor) a veinte (lo mejor) terminó promediándose en cero siete (07); o sea, deficiente, aplicando una vieja tabla de interpretación vigente cuando yo estudiaba en el colegio. Con el sistema actual, debe estar entre D y E, si no me equivoco. El hecho es que la población desaprueba la gestión del Legislativo.

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Por: Nelson Peñaherrera Castillo. Para quienes leen mi columna el domingo que se publica, deben saber que el presentador de radio Esteban Lijap anunció para su programa de la fecha que abriría el teléfono a la docena y media de candidatos y candidatas a la alcaldía por la provincia de Sullana para hacerles una suerte de examen al aire: cómo resolverías una cuestión cotidiana de nuestra comunidad, parece llamarse la dinámica.

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Por: Nelson Peñaherrera Castillo. El 12 de enero de 2010, un sismo de 7,3 grados de magnitud azotó el oeste de la isla La Española, en el Mar Caribe. Haití se llevó la peor parte. Al no estar preparado para este tipo de desastre, además de la falta de previsión, también quedó al descubierto niveles de pobreza de los que todo el mundo hablaba pero que nadie tuvo el valor de ver cara a cara: más de 222 mil muertos, un millón y medio de damnificados; casi la quinta parte de su población afectada.

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Por: Nelson Peñaherrera Castillo. El Congreso de la República del Perú aprobó el jueves una modificación en el Código Penal que básicamente eleva en cinco años las penas efectivas por violencia hacia las mujeres y otorga protección legal a niños, niñas y adolescentes: ahora un feminicida puede recibir entre 20 a 35 años de cárcel cuando antes solo podía penársele de 15 a 30; sobre éso, solo está la cadena perpetua. ¿Positivo? Sí, lo es; pero sigue siendo insuficiente y ha sido tardío.

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Por: Nelson Peñaherrera Castillo. Me gustaría retomar una idea con la que concluí mi última columna, aludiendo al hecho de que una de las peores épocas de la Historia Universal fue la ocurrida entre 1933 y 1945, cuando Adolfo Hitler se aprovechó de la decepción en la que vivía sumida Alemania tras su derrota en la I Guerra Mundial, que le llevó a impulsar esa dictadura que llamamos nazismo, y en la que el valor básico era generar la unidad de un pueblo bajo criterios racistas disfrazados de orgullo y misticismo.

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Por: Nelson Peñaherrera Castillo. El fallecimiento de Eyvi Ágreda Marchena, la mujer que se negó a satisfacer el capricho machista de un acosador y terminó quemada viva, debe llevarnos más allá de la tristeza y la indignación. Nos debe llevar a una acción inteligente y duradera que pasa por marcar los límites de lo soportable, y la violencia de género -sea del tipo que sea- los rebasa con creces. Y esta época de rostros y promesas es particularmente oportuna.

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Por: Nelson Peñaherrera Castillo. Es complicado pasar por las noticias sin sentir alguito de culpa ajena por la inconducta de algunos miembros de mi sexo, quienes siguen apostándole a la violencia como medio para relacionarse con el sexo opuesto (o quien se les parezca como opuesto), claro está, una vez que tengamos claro a qué le llaman opuesto, y entramos en ese peligroso campo de una definición de mujer con enfoque de testosterona.

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Por: Nelson Peñaherrera Castillo. El jueves por la tarde, y contra el consejo de diferentes organizaciones nacionales e internacionales, el Congreso de la República, que últimamente se está especializando en adoptar una personalidad realitty-show -o sea, lo más antiheróica que le sea posible-, aprobó por insistencia una ley que prohíbe a cualquier oficina gubernamental de cualquier nivel contratar publicidad en cualquier medio privado, no importa si es comercial o comunitario.

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Por: Nelson Peñaherrera Castillo. Uno de los mensajes más frecuentes que estoy recibiendo hace una semana es "¿por qué no me trajiste chocolate?" a causa del reportaje que hemos estrenado el viernes en FACTORTIERRA.NET, pero cuyas fotos ya hemos estado publicando desde el domingo pasado, lo que nos satisface mucho pues estamos beneficiando a una comunidad que se ha tomado a pecho lo de proteger el medio ambiente.

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Por: Nelson Peñaherrera Castillo. Eyvi Ágreda Marchena es una joven de San Ignacio, Cajamarca, que trabaja y estudia en Lima. Al terminar su jornada, regresa a casa. Va sentada en uno de los últimos lugares del bus. Inesperadamente, un hombre se levanta, se dirige hacia ella, la rocía con gasolina y, ante el terror y la impotencia del resto de pasajeros, le prende fuego. Nueve de ellos sufren quemaduras localizadas de diversa consideración, pero más del 60% del cuerpo de Eyvi, además de sus vías respiratorias, se ha quedado en carne viva.

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