Elecciones libres, transparentes y sin intromisiones

Editorial
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ERP. Las elecciones generales del 10 de abril del presente año, deben ser libres, transparentes y sin intromisiones de ninguna clase; así lo han recomendado Defensoría del Pueblo y el propio Jurado Nacional de Elecciones en alusión a la conducta del Jefe de Estado, quien cree que su actuar es correcto y que tiene derecho a exponer ante el país, los yerros del pasado.

Ollanta Humala y su esposa Nadine Heredia, han usado el poder de manera individual y en el caso de la conyugue usufructuando espacios que no le corresponden. Su situación se encuentra muy criticada e incluso, parte de su desgaste se debe a sus propios yerros que los han llevado al descalabro.

Contra todo, Ollanta Humala quien no ha mostrado mayor inteligencia en la labor presidencial, se empecina en hacer de crítico del fujimorismo y mantiene un rol más parlante en estas fechas, justo cuando se inicia el proceso electoral y cuando se requiere que el elector escuche a los candidatos y no a otros que modifiquen sus concepciones.

Durante los procesos anteriores, incluso el ex presidente Alan García Pérez y lo mismo Alejandro Toledo, no tuvieron la tentación de entrometerse a dar juicios de valor de los procesos en los cuales fueron presidentes. El presidente de la República, debe garantizar la transparencia de un proceso eleccionario y garantizar neutralidad.

Y neutralidad es lo que se reclama, no por el imperio de la Ley, sino porque cada candidato requiere condiciones favorables para exponer sus planteamientos de gobierno. Son 19 candidatos por el momento y que podrían quedar en 17 en caso que dos de las organizaciones no logren su inscripción.

En una contienda, son los propios candidatos los que se encargan de develar lo que es el otro; muchas veces se exagera los yerros, y se minimiza los aciertos. Es un asunto de campaña y aunque el Jurado Nacional de Elecciones desee llevarlos a una condición de respeto mutuo, es improbable que suceda o que alguien acate un pacto de ética.

Siempre hemos expresado que los Pactos de Ética en nuestra sociedad política son documentos que nacen muertos y que se cumplen nada. Lo que vale, es la claridad del elector para saber definir con mucha información qué candidato reúne las mejores calidades para ser elegido.

En tal sentido, se requiere que el Presidente de la República siga cumpliendo su labor hasta el último minuto, que tenga una actuación neutral y que los partidos realicen su campaña electoral con miras a persuadir a la población electoral.

La torpeza actual de Ollanta Humala y con él la de su esposa, deben concluir y dedicarse a lo suyo y si Nadine Heredia quiere apuntalar a su organización, que lo haga sin las prebendas que puede otorgar el Poder Ejecutivo.

Aunque al margen de la necesidad de requerir neutralidad para el proceso electoral; creemos que lo que expresa Ollanta Humala simplemente no tiene mayor credibilidad y que la población finalmente tendrá su propia opción a la confusión que plantea el presidente de la República.