Una red meteorológica informal en Piura: ¿la estamos subaprovechando?

Nelson Peñaherrera
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ERP/Nelson Peñaherrera Castillo. Algo inusual -quienes cubrimos temas científicos sabemos que el adjetivo 'raro' es... raro- pasa con la atmósfera piurana conforme nos acercamos a la transición entre la primavera y el verano, y es que aún tenemos condiciones de invierno, y un invierno particularmente más acentuado que el de años anteriores.

Toda la faja litoral no puede remontar los 27°C a 28°C (80,6°F a 82,4°F) de temperatura del aire (que es diferente a la sensación térmica) máxima, mientras que en la zona de los valles costeños el mismo valor 'baila' entre los 30°C y los 33°C (86°F y 91,4°F), y en la sierra de Ayabaca está con registros similares a los de Máncora, mientras que en Huancabamba sí están realmente fríos: 22°C (71,6°F), la misma temperatura del aire máxima promedio que hay en.... ¡el puerto de Paita!

Para quienes sospechamos de una lectura antojadiza de un satélite meteorológico, se nos tranquilizó el alma cuando mucha gente nos confirmó que las playas piuranas están verdaderamente frías. Como dije en el párrafo anterior, apenas si Máncora está alguito más cálida que su competencia hacia a el sur.

La explicación lógica con base a la hidrología del Mar Peruano es que la Corriente de Humboldt, que trae agua fría desde la Antártida, predomina con la misma fuerza cuando durante el verano pasó con la ecuatorial o de El Niño, que aporta agua cálida, al punto de 'caribeñizar' nuestra porción de océano: agua tibiecita, transparentita, no tan saladita.

El Niño elevó tanto la temperatura superficial del mar, que provocó evaporación, entonces nubes cargadas, las que al condensarse debido a las condiciones de verano produjeron las lluvias torrenciales entre febrero y abril. Humbolt no puede hacer esa 'gracia' porque simplemente no puede evaporar nada; en su lugar, ha permitido que varias especies que permiten la diversidad de nuestra gastronomía marina crezcan y se multipliquen.... hasta que el frío mismo impidió que florezca el limón, que ya venía diezmado por las precipitaciones. ¡Sonaste, cebiche!

Por supuesto que estos son datos extraoficiales que recibimos y compartimos en https://twitter.com/factortierra los que tienen que ser cruzados y corroborados con los oficiales del Servicio Nacional de Hidrología y Meteorología, Senamhi.

¿es este frío un efecto rebote de lo que pasó el verano último? Quizás; y en todo caso que los meteorólogos y especialistas lo expliquen con mayor competencia y precisión.

Aunque sospecho que tales expertos andan desconcertados también al punto que no se atreven a confirmar las apuestas -miedos, diría yo- de que 2018 empezará como 2017, en términos meteorológicos quiero decir. Por ahora, solo tenemos los datos de satélite proporcionados por organizaciones privadas que, hay que decirlo, no necesariamente conocen el historial climatológico de Piura.

Personalmente, apuesto que solo lloverá en marzo, como siempre suele pasar; pero, yo no soy el experto, sino que cubro a los expertos.

En ese sentido, existe cierta expectativa, todavía poco difundida, respecto a la instalación de un radar de lluvias en el campus de la Universidad de Piura (Udep) en Piura, un aparato que, como sus mismos especialistas reconocen, en otras partes se ha convertido en una herramienta usual en el monitoreo y el pronóstico del tiempo, especialmente durante los últimos 25 años.

Para explicarlo en términos sencillos, el instrumento envía pulsos electromagnéticos, similares a los que se usan para identificar un número en el teclado de tu teléfono, a un punto de la atmósfera, hasta que chocan con una nube y regresan al punto de partida como si fueran un eco.

Multiplicando la velocidad con que se envía el pulso por el tiempo que demora en regresar, se obtiene la distancia de la nube; y si se repite la misma operación, se sabe si se mueve y para dónde se mueve. Pero, además, probando diferentes tipos de pulsos, se puede saber si es nube de lluvia, nube inofensiva, ninguna nube, o hasta la nube voladora de Gokú. Mentira: ésto último es un mal chiste mío. Sigamos.

Con una cobertura de unos 100 km a la redonda del campus Udep, tenemos que la mayor parte de la faja litoral (y el océano), la totalidad de los valles costeños más el desierto de Sechura y la porción occidental de la sierra (todo Morropón y la mitad oeste de Ayabaca al menos) estarán bajo vigilancia.

Puedes enterarte más detalles técnicos sobre el radar de lluvias de la Udep en http://www.factortierra.net/2017/1020/

Desde mi punto de vista, me parece preocupante que una noticia como la del radar Udep haya pasado casi inadvertida en nuestra agenda regional: al tener un instrumento que nos brinda más precisión en los informes y pronósticos, estaremos en capacidad de salvar vidas y propiedades.

Siendo realmente paranóico, podríamos decir que la noticia ha sido casi sepultada en los medios masivos y las redes sociales porque podrían traerse abajo esa suerte de guerras de nervios que se siguen montando en la población, con mucho éxito debido a que no todo el mundo anda familiarizado con los conceptos científicos básicos. Tú sabes, como que estamos involucionando a las épocas del mago Merlín para explicar nuestra realidad, cuando la ciencia tiene las respuestas que nos permiten prever y actuar.

De cualquier modo, pienso que la combinación de los datos de este instrumento con los que tenemos acceso mediante los satélites (en los servicios que estamos suscritos) van a mejorar enormemente la calidad de la información meteorológica, por lo que creo que deberíamos hacer una alianza con Udep, o estimular a que la misma Udep lance su canal del tiempo, quizás por YouTube.

A lo mejor podríamos tener información valiosa como la que disponen estaciones y cadenas de televisión en otras partes del hemisferio, como, por ejemplo, WAPA-TV en San Juan, Puerto Rico: https://www.youtube.com/watch?v=GrsVqUnFkd8

A todo ésto, ¿cómo le va yendo a la estación meteorológica de la Universidad Nacional de Piura? Sus datos de tierra, unidos al radar de lluvias y el de vientos estratosféricos, ambos en Udep, y los satélittes, podrían ser un recurso realmente valioso para tener informada a una población que, aunque quiera olvidarlo, depende mucho del clima. Si no sabías de su existencia, aquí está explicada: http://www.factortierra.net/2017/0120/index.html

Y si le sumamos los datos de la estación del Proyecto Especial Chira-Piura.... ufff, ¿no nos estamos llenando de recursos para tener advertencias oportunas que estamos subaprovechando, prefiriendo hundirnos compulsivamente en un estado de pánico constante?

Y Piura no puede darse ese lujito desde que es uno de los centros mundiales de estudio sobre la influencia de la OScilación del Pacífico Sur El Niño.

(Opina al autor. síguelo en Twitter como @NelsonSullana)

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