Repensando la UNP 54 años después

Miguel Godos Curay
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miguel godosERP/Miguel Godos Curay. Los 54 años de vida de la Universidad Nacional de Piura pueden servirnos como motivación para una serie de reflexiones sobre su futuro. En efecto, la vida de Piura puede separarse en dos etapas claramente definidas. Antes de la presencia de la universidad y otra etapa post universidad. Las universidades no sólo son grandes animadoras de la vida cultural de sus ciudades. Lo son también de la construcción de una conciencia crítica frente al futuro. Con las universidades camina la ciencia, la investigación científica, el espíritu de las reformas sociales. De algún modo u otro germina una concepción política propia manifiesta en la formación de los cuadros dirigentes en la sociedad.

En sus cortos 54 años la UNP tiene dos hijas. La Universidad Nacional de Tumbes (Ley N°23881 23.06.1984) y la Universidad de Frontera de Sullana (Ley N° 29568 del 26.07.2010). Esta última surgida por iniciativa del congresista Carrasco Távara. Este parto con fórceps legales no sólo despojó lo que con mucho esfuerzo se había erigido como Campus equipado y con un recorte presupuestal del Canon Petrolero. Sin embargo, la UNP mantiene su sede en Sullana con una creciente demanda estudiantil que supera los 5 mil estudiantes.

La universidad no es un acontecimiento casual. La comunidad estudiantil dinamiza y fermenta en las bibliotecas. Es en la lectura en donde se nutren las inteligencias. La sociedad empieza a leer y a escribir. A pensar por sí misma sobre su presente y futuro. Los docentes, por ello, sienten el impulso de anticiparse a sus discípulos, los alumnos. La universidad clarifica y mejora la visión de futuro. La UNP desde sus orígenes tiene un valioso impacto sobre el trabajo del campo. De los primeros ingenieros van a surgir genetistas y entomólogos cuyo trabajo junto a la literatura especializada tuvo la presencia de profesionales identificados con el genuino espíritu de la universidad. Lo propio sucede con los economistas y contadores adscritos a la Facultad de Ciencias Económicas.

La economía de Piura, cuando se funda la UNP un 3 de marzo de 1961, mediante Ley N° 13531 como Universidad Técnica de Piura, se subordina al creciente dinamismo de la exportación algodonera. Al proyecto de irrigación San Lorenzo que vislumbra una diversidad productiva. Piura, se piensa, tiene tierra y agua para convertirse en la despensa alimentaria del Perú. Se estima que San Lorenzo proveerá el 40% de la carne y la leche que consuma el Perú gracias a la desviación del Río Quiroz. El costo final del proyecto se estima en 177 millones de soles a noviembre de 1953 en que fue inaugurada. El optimismo de los piuranos es desbordante Las aguas recorren 28 kilómetros de canales que han demandado 17 millones 372 metros cúbicos de concreto. Piura es un depósito natural de fosfatos, diatomitas, calizas, salmueras en Sechura y polimetálicos en Tambogande. Históricamente, Talara es la despensa de hidrocarburos. En 1936 Talara produjo 16 millones 232 mil 147 barriles de petróleo. En 1951 la IPC aportó a sus 5 mil empleados 54 millones 550 mil soles. Los informes periodísticos indican que los peruanos consumen los carburantes con los precios más bajos a nivel mundial. De Talara surgen en 1950 los primeros becarios de la International Petroleum Company (IPC). El plan educacional de la IPC se sustenta en el principio. “las mejores oportunidades de hoy se reflejan en la ampliación de las perspectivas futuras del mañana”. Las becas facilitan el acceso de aplicados estudiantes peruanos a universidades del Perú, Estados Unidos y Canadá. En este escenario de aspiraciones colectivas y bonanza económica la juventud piurana que buscaba nuevos horizontes en Trujillo y Lima en pos de universidad. Madura la idea. Piura, necesita con urgencia universidad.

Piura, sin embargo, subordina su desarrollo a los conflictos fronterizos subsistentes con el Ecuador. Cuando Velasco Alvarado ejecutó el segundo gran proyecto de irrigación el Chira-Piura, hay agua de sobra. El mal uso del agua de riego finalmente saliniza las tierras en el Bajo Piura. Las crecientes del estío desbordan canales y compuertas pero aún no se vislumbran los impactos de El Niño en la economía regional. En 1982-1983 Piura perdió 186,1 millones de dólares a consecuencia de los daños provocados por las lluvias y desbordes de los ríos a su sector primario agricultura, pesca, minería y sector manufacturero. En 1997-1998 las pérdidas provocadas por el FEN fueron del orden de los mil millones de soles. Las pérdidas en el sector pesquero fueron de 26,31 millones de dólares. Un total de 28 mil 560 viviendas quedaron seriamente afectadas.

Paita es el primer productor de pesca para el consumo humano. Con el Complejo Pesquero y la producción industrial de harina de pescado y congelados. La crisis del sector había adquirido dimensiones impredecibles. La estatización de las industrias y la reforma agraria, provocaron una euforia sorprendente en las cooperativas movilizadas por el aparato propagandístico del gobierno revolucionario de la Fuerza Armada. Las haciendas dejaron de producir y la parcelación trajo a contrapelo el acelerado empobrecimiento de los campesinos convertidos en dueños de la tierra. Los nuevos propietarios dejaron de producir convirtiéndose en consumidores. Los créditos del Banco Agrario alentaron un acelerado proceso de urbanización en Piura y Castilla. La economía mundial experimentó serios reveses. El campo dejó de producir.

En la vida de la Universidad Nacional de Piura hay un primer momento fundacional en el que surge la interrogante sobre el sentido de la universidad en la vida de Piura. En efecto, estos primeros años van a ser de profundas discusiones y definiciones. De miedos y temores. No faltan quienes piensan que con un centro de germinación de ideas y debates políticos los conflictos se podrían exacerbar. La primera demolición intelectual va a tener como escenario inmediato el orden establecido. Las primeras clases, con inicial timidez pero con mucho optimismo, se realizaron en el antiguo local de la Planta Eléctrica en el jirón Libertad. Ahí iniciaron sus clases los alumnos de la primera promoción de ciencias económicas y contabilidad.

Piura y la prosperidad de sus haciendas, en poco tiempo, abrió paso a la Reforma Agraria. Los bonos de la Reforma Agraria marcaron la pobreza y la descomposición de la propiedad de los ayer feudatarios. También surgen posiciones maduras que evalúan la calidad de la educación impartida en los colegios. Y si la matemática colegial permite que los estudiantes realmente ingresen a la universidad. Nuevamente se confrontan la educación privada de los colegios religiosos Salesiano y Jesuita, con la educación pública polarizada con el centenario, histórico y regionalista Colegio Nacional de San Miguel.

Vargas Llosa, ex alumno de primaria del Salesiano y de secundaria del San Miguel. Era ya un escritor de nota que inmortalizó a Piura en las páginas de Los Jefes y La Casa Verde. Vargas Llosa recibió el Doctorado Honoris Causa de la UNP el 17 de diciembre del 2002. Paralelamente el claustro retiró la misma distinción académica a Fujimori por causa de deshonor. Ese simple gesto de dignidad y decoro. Enalteció a Vargas Llosa quien retornó al claustro el 5 de marzo del 2012 después de haber recibido el Premio Nobel de Literatura. Entre los Doctores Honoris Causa de la UNP destacan el filósofo Gustavo Gutiérrez, padre de la Teología de la Liberación y el ex Presidente de la Academia Peruana de la Lengua poeta Marco Martos Carrera. En acto de gratitud la UNP confirió esta distinción al economista y ex Rector de la UNP Arturo Davies Guaylupo.

El Campus de 100 hectáreas emergió en el arenal en los predios del fundo Miraflores. Un pabellón de bloques de concreto con sólo tres pisos. Y un camino real que lo atraviesa por donde discurren en sus borricos los pobladores de los caseríos de la margen derecha el Piura hasta Chapairá. Pizarras empastadas de ocre verde. Carpetas con tableros de roble. Aulas escalonadas y dotaciones de tizas para explicar con la luz de la mañana la fresca ciencia. Los alumnos caminaban largos trechos al norte de Castilla. Lo que hizo necesario el bus. Cuando el calor arreciaba se refugiaban entre algarrobos umbríos y ciruelos. Poco a poco surgieron pascanitas para refrescar y proveer de cachemas fritas y cebiche a los trajinantes. Doña Florita con su sazón incomparable acunó sueños y conjuró hambres.

Aumentó el número de docentes. Igualmente el número de estudiantes. Las ciencias y humanidades, poco a poco, cobran forma en la universidad. Se animan las aulas y los debates. Las hojas estudiantiles a mimeógrafo se distribuían de mano en mano. La residencia estudiantil en el antiguo Hotel Colón alojaba a los estudiantes de los rincones apartados de Piura. La vida universitaria tiene rostros múltiples. Poco a poco, la mujer conquista espacios en las aulas aunque aún le son esquivas las dirigencias estudiantiles. La vida universitaria se expande con ese trajín de estudiantes a lo largo del día.

Los alumnos proceden de diversas localidades provincianas: Sullana, Paita, Talara, Ayabaca y Huancabamba. Un universo estudiantil tan asimétrico como el paisaje de Piura. Antes cualquier jovencito que culminaba la secundaria tenía que partir a Trujillo a su bolivariana universidad. Trujillo es la Atenas del norte en donde el esplendor intelectual de Haya de la Torre, Antenor Orrego, César Vallejo y Eulogio Garrido habían dado su fisonomía propia a la vida intelectual en el norte del Perú. Trujillo era un hormiguero universitario poblado de pensiones estudiantiles, de bohemios creadores, intelectuales y políticos. En las noches trujillanas los piuranos entonaban San Miguel de Piura el himno de su tierra. Otras ocasiones “En Trujillo nació Dios… / la virgen María en Ascope, / San José nació en Chocope/ y en Laredo nací Yo” de Alcides Carreño.

Los jóvenes estudiantes de la UNP entran en contacto con los Principios Fundamentales de Filosofía y el materialismo dialéctico en los manuales de George Politzer aprenden a la ligera la filosofía marxista tratando de tener una herramienta de análisis para penetrar en la composición de la haciendas piuranas tan poco dispuestas a reivindicar a los yanaconas. Fue así como las enseñanzas de Politzer en la Universidad Obrera de París de 1932 recalaron por Piura.

Lejos de abrir los ojos de los estudiantes al marxismo los desvió a caminos y atajos inexplorados de radicalismo. En un momento en el que el MIR, heterodoxia del Apra rebelde, había empujado a Luis de la Puente Uceda a la guerrilla. Y a Elio Portocarrero Ríos a un movimiento guerrillero, más utopía e ilusión que confrontación en la hacienda Olleros de Ayabaca. La célula Manco Cápac del MIR de Gonzalo Fernández Gasco se diluyó en vivas a la lucha armada y la indiferencia campesina. Finalmente se replegó a la sierra liberteña y los pocos pertrechos, máuseres y escasa munición, quedaron sepultados en algún rincón del ande piurano como los sueños de justicia y revolución. Desde julio de 1962 se hablaba en los corrillos estudiantiles de la guerrilla en el norte, centro y sur. Fidel Castro y Che Guevara fascinaban a los jóvenes estudiantes.

La universidad despertó conciencia política y fervor por el socialismo de Luciano Castillo. También se definieron vocaciones políticas por el aprismo y acción popular de Belaunde. Después nada. Cuando las dirigencias estudiantiles exacerbaron sus posiciones. Las prolongadas huelgas fueron el sarampión de los conflictos de poder. Finalmente la universidad avanzó en las treguas de actividad académica y la intermitencia de los paros con mucho esfuerzo. Cuando la calma y la puntualidad se recuperaron. Una perturbación mayor anidó en la universidad en donde incursiona SL primero con células estudiantiles y posteriormente con grupos de aniquilamiento.

Episodios sangrientos fueron los asesinatos de Ricardo Ramos Plata y Luis Antonio Paredes Maceda, ambos apristas y docentes universitarios. El ingeniero Ricardo Ramos Plata, presidente de la desaparecida Corporación de Desarrollo, Corde, de Piura y docente de la UNP, fue asesinado en el Campus el 14 de diciembre de 1987. Tres senderistas lo esperaban frente a su escarabajo bajo la sombra de un algarrobo en la playa de estacionamiento. Le dispararon a quemarropa. Cinco años después. El 9 de Julio de 1992 el PC SL asesinó al ex presidente regional y docente Luis Antonio Paredes Maceda. Paredes, profesor de legislación minera abandonaba su aula y descendía por la escalera en el pabellón central cuando fue victimado alevosamente. La infiltración senderista arrastró a algunos estudiantes de la intoxicación ideológica a la vesania criminal. De la ideología panfletaria al crimen político.

La UNP durante los años del terror pagó su cuota de sangre. Hoy la UNP es un remanso de tranquilidad y paz. Con 27 mil alumnos tiene más población que un distrito populoso de la región. Hoy, su desafío inmediato es la acreditación de sus facultades. Hasta el momento sólo Medicina y Arquitectura han logrado acreditarse. Corresponde a las otras doce facultades impulsar calidad académica en beneficio de los estudiantes junto al proceso de autoevaluación.

La investigación y la producción intelectual son obligación de la academia. Se precisa, con indicadores de eficiencia, que cada docente debe publicar un libro. La UNP con 600 docentes tiene que impulsar 600 esfuerzos de producción intelectual con su correspondiente ISBN y demostrar su sensible interés por el desarrollo regional. Caso contrario la tarea se mantiene pendiente. La ciencia no puede permanecer encajonada en los anaqueles sometida a los vaivenes de una burocracia medrosa en la inversión intelectual. Una universidad en el siglo XXI se mide por los libros que produce. Las ideas que debate y las iniciativas que emprende. La investigación científica le es consustancial. En el siglo XXI las universidades que investigan se instalan en la sociedad del conocimiento. Las que no, no aparecen en los rankings mundiales de competitividad. La investigación requiere laboratorios y docentes investigadores que estimulan a estudiantes y a jóvenes docentes. En la universidad contemporánea los laboratorios nunca se cierran porque son aulas abiertas. Frente a las aulas tradicionales surgen los laboratorios y las mesas de discusión para el debate y el aprendizaje. Es ahí en donde brota el mejor conocimiento con una invalorable aplicación a las demandas de la sociedad.

No es suficiente el aparecer sino el ser esencialmente universidad. La aparición es apariencia, el ser es vocación y existencia. La universidad es lo que publica y hace todos los días. Lo otro, bien puede ser un recurso publicitario, un anuncio, más ruido que nueces. La universidad no se detiene. Sus docentes no dejan de serlo ni en vacaciones. Dedicados en sus múltiples deberes a la vida intelectual. El cultivo de un árbol, la cortesía, el buen gusto, se regodean, con el sentido genuino de lo que es la universidad. El profesor universitario no puede ser avaro en sus conocimientos y saberes que tiene que compartir. Es un gran inductor de temas de investigación para sus alumnos. Su magisterio se ejercita con la confianza del que sabe no con la presunción del timorato que teme ser desplazado por sus alumnos.

¿Qué universidad queremos? La respuesta es sencilla. Una universidad que enseña pero que también investiga y con genuino sentido de responsabilidad social se proyecta a la sociedad. Proyección sin responsabilidad social es más anuncio que realización humana. La universidad es garantía de formación continua y de mejora. La sociedad espera de su universidad todo aquello que impulse logro educativo y progreso humano. La universidad es servicio indeclinable a la sociedad. Sin esa vocación de servicio se pierde ese horizonte de compromiso, esa siembra con cosecha fecunda. Ese aporte constructivo que mejora los entornos y abre puertas hacia lo mejor.

Muchos son los profesionales egresados de la UNP. Su contribución al desarrollo de Piura calificando y preparando recursos humanos es un valioso aporte. Muchos de los acontecimientos históricos son reflejo de la vida universitaria. Se puede estar a favor o en contra de la universidad. Lo que no podemos dejar de reconocer es su contribución a la sociedad. La permanencia continuada de la universidad pública en la vida de Piura es visible no sólo en sus protagonistas sino en la construcción de futuro. Sin duda, que en el escenario académico son posibles las disidencias. El discurso disidente apunta más a la demolición de los contrarios, a la descalificación gratuita que a las propuestas constructivas. En la universidad se puede pensar diferente, se puede ser crítico del orden establecido. Lo que no se puede tener es un discurso hueco y vacío. Una prédica sin principios. O una propuesta más paralogismo que construcción principista.

El futuro se vislumbra prometedor en el recambio generacional. En una nueva apuesta de la universidad en sus jóvenes cuadros. Los nuevos docentes son muchos más permeables que sus antecesores frente a los cambios de las vocaciones productivas tradicionales. La Piura algodonera ha dado paso a la Piura frutícola con nuevos productos como el mango, el cacao y la uva para los mercados globales. La oferta formativa cubre 31 especialidades en un espectro que cubre desde Comunicación Social, Educación hasta las ingenierías Agrícola, Industrial, Mecatrónica, Pesquera y Civil, Medicina Humana, Derecho y Arquitectura. La universidad capta a la mayor parte de los estudiantes de la secundaria pública pero también de las instituciones educativas privadas. Mantiene su prestigio y exigencia académica a tope.

Contra lo que pudiera pensarse la UNP provee de docentes baratos a las universidades privadas. Aunque la nueva Ley Universitaria 30220 es puntillosa en este extremo y exige la presencia activa del docente en sus unidades académicas. La calidad docente es un factor cualitativo que la UNP debe potenciar. Es su intangible más valioso. Urge una adecuada política de valorización de sus recursos humanos soporte del intercambio académico, de la alianza con el sector empresarial, así como en la conformación de equipos de alto desempeño para la elaboración de proyectos.

El Banco de Proyectos es una fuente de propuestas para la solución de urgentes problemas en los gobiernos locales, empresas y organizaciones. Esa posibilidad inédita tiene que motivar a docentes y estudiantes por la investigación seria y el trabajo de campo. La realidad brinda la posibilidad de un aprendizaje abierto y creativo. Frente a las limitaciones del aula cerrada y desprovista de la dinámicas de la motivación. El trabajo multidisciplinario debe dar lugar a un esfuerzo compartido de facultades, de docentes investigadores y estudiantes. La universidad en movimiento es una energía inteligente que debe convertirse en beneficios económicos para todos.

El desafío está en el saber hacer. Y el convertir el conocimiento en soluciones. Las soluciones planteadas y aplicadas son mucho más efectivas que cualquier estrategia publicitaria promocional. La universidad que valoriza el conocimiento obtiene beneficios económicos no sólo para los investigadores intelectualmente capaces y eficientes. La sinergia provocará que los investigadores gratificados por su esfuerzo motiven a los improductivos e indiferentes. Para los estudiantes resulta muchos más atractivo el producir que el no hacer nada. La teoría se completa con una práctica ejercitada profesionalmente.

La universidad tiene también entre manos el esplendor intelectual de sus humanistas. La visión de un poeta sobre la realidad y sus problemas encuentra soluciones creativas frente a las visiones obtusas del mundo de los limitados por su incapacidad para los sueños y los proyectos de gran aliento. La visión multidisciplinar acerca a los inteligentes a espacios compartidos. La barbarie del especialismo cierra las puertas a las soluciones inteligentes y creativas. Se configura como el resorte de la vanielocuencia y el fracaso. Es mucho más fácil, para muchos, mostrar su incapacidad que ponerle nombre propio a su creatividad actuante y manifiesta. Si los inteligentes se cierran a la posibilidad de convertir su ejercicio cogitativo en dinero y bienestar. Corresponde a los menos dotados despertar su vocación intelectual y con disciplina, hincando codos, convertir sus sueños en beneficios económicos.

Sucede que hay quienes con un superlativo ejercicio crítico viven y disfrutan del ejercicio de la demolición humana con la falsa convicción de su inteligencia. En el fondo resultan despojados del ingrediente inteligente para construir futuro. Son constructores de pasado y recicladores de fracasos. Los audaces crean y trasforman. Los timoratos son adictos a un falso sentido del orden y permanecen hibernando sin producir intelectualmente nada. No siembran porque son incapaces de regar las semillas de sus ideas y no cosechan por el prurito de la inconformidad y la pereza.

El futuro de la UNP está en los inteligentes, los inconformes, los honestos y los soñadores. No en los indiferentes, los conformistas, los medrosos y los deshonestos. Si la universidad es el futuro. No es un puro ejercicio de futurología el pensarla eficiente, productiva, moderna y con un capital de mentes educadas. Si la comunidad del conocimiento se asume como posibilidad tiene más impulso para el cambio y la transformación. Hay mucha diferencia entre lo sueños posibles que los alucinados e imposibles. Nada nos impide ser mejores. El futuro no nos perdonaría el dejar de serlo.

En el plano político la UNP es la llamada a pensar y proyectar una imagen territorial de la región. Al mismo tiempo convocar a quienes por su capacidad deben asumir su conducción política. En este sentido la universidad es un elemento imprescindible en la construcción y fortalecimiento de la democracia. Una imagen territorial importa conocimiento pero al mismo tiempo apropiación del territorio que es lo que no hemos hecho con garra y convicción. Corresponde a la academia ese ejercicio profundo de interpretar el pasado, para proyectar el presente y vislumbrar el futuro.