Qué calor y qué rigor, para Silvia, estar calatos es lo mejor

Miguel Arturo Seminario Ojeda
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ERP/Miguel Arturo Seminario Ojeda. Es tan corriente en estos días, escuchar decir a las personas que vienen de la Capital de la República, que en Lima está haciendo más calor que en Piura, y que Sullana ya no es un horno, que el horno se ha ido a Lima. Yo también he experimentado esa sensación, un calor espantoso en Lima, como en ningún año, de todos los que vivo allá.

"Que calor, que calor, desnudito se esta mejor", así comenzaba una canción que no tuvo gran acogida en 1987, ni se difundió tanto como la polka de los años 60, "Ay que calor", que escuchábamos en todas las emisoras locales, regionales y nacionales, y que frente a un calor impresionante de fines de los 60 y comienzos de los 70 del siglo pasado, hicieron que Silvia Velasco Farías, dijera que para ella​ mejor era dormir calata , por el rigor del inclemente astro rey, que le quemaba la espalda.

Calato o calatu, es una palabra quechua equivalente a desnudo, como cuando nos calateamos para bañarnos. Silvia experimentaba la sensación que hemos percibido todos en algún momento, que las sábanas estaban calientes, en una ciudad donde no había electricidad en gran parte de su traza urbana, y menos aire acondicionado, invento que no se conocía por estos lares.

Ahora reflexionamos cuando vemos esclavos en las películas de temas griegos, romanos o egipcios, esclavos apostados en lugares estratégicos, con abanicos gigantes, dando aire a los reyes y a toda la corte, hasta para eso se esclavizaba a los más débiles.

No creo que a estas alturas de su vida Silvia Velasco insista en dormir calata, o en cueros como también se decía, tiempos del ayer cuando frente al calor supérstite en la noche, dormíamos con la puerta abierta, y nadie entraba a robar, las familias se sentaban en la puerta de las casas a tomar aire fresco y a conversar en un mundo sin televisión ni internet.

Pero que cierto es esto en este instante, los rigores del calor nos motivan a tomar precauciones, como la de vestir con ropas ligeras y lo más blancas posibles, y a usar sombrero como lo hago yo, hasta la noche inclusive, previendo que las lluvias se asomen como hace unos días, en que mientras todos se mojaban, yo, me libre de las gotas de agua que caían intermitentemente, por haber llevado mi sombrero.