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Lun, Abr

Loja: Población se moviliza exigiendo justicia por la muerte de Emilia

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ERP. Loja se encuentra a 8 horas de Piura. Es una ciudad del Ecuador muy vinculada al Perú y para quienes miran desde esta parte del país, un ejemplo de civismo, cultura y respeto a la autoridad. Sin embargo, la desaparición de Emilia Alejandra Benavides Cuenca (09), sorprendió a los lojanos y movilizó a los ecuatorianos en general para encontrar a la menor. Las videocámaras de la ciudad registraron sus últimos pasos.

Su rostro se hizo bastante conocido, sus padres en todo momento invocaban su retorno, sus amigos del colegio clamaban por ella y pedían intervención para encontrarla, otros familiares o simplemente vecinos ayudaban a distribuir su fotografía por toda la ciudad, en tanto la Policía buscaba por todas las formas para encontrar los rastros que lleven a su ubicación.

Emilia Benavides Cuenca01

Como medio de comunicación recibimos el llamado de una persona solidaria para difundir su desaparición. Una de las hipótesis planteada era la posibilidad de haber sido raptada con fines protervos y llevada a Perú. 

Desde el 15 de diciembre, los días iban pasando y la movilización en la búsqueda se mantenía firme. El nombre de Emilia comenzó a repetirse e invocarse en todo lugar y las esperanzas de muchos, se mezclaban con el llanto de un padre y una madre, quienes no podían evitar el dolor que significa perder de esa manera a uno de sus hijos.

En tanto, los sacerdotes realizaban oraciones con la creencia que los llamados de Dios podría traerla sana y salva y lo mismo se leía en las redes sociales por parte de las personas que tienen fe en algo superior. En realidad, frente a momentos aciagos y de gran prueba, es la esperanza y la fe la que da el soporte emocional para seguir confiando. Es el consuelo momentáneo para saberla cerca, aunque muchas veces resulte una realidad diferente y cruel.

Pero en esta oportunidad, los buenos deseos, las oraciones, los llantos de dolor, la voz inocente de niños y niñas pidiendo por su amiga, fue muy débil en relación a la fortaleza que se requería. El milagro invocado y deseado dejó de serlo para convertirse en una triste realidad. Emilia fue encontrada muerta y asesinada de la manera más cruel e inhumana. No se podía creer, no se puede creer, como pueden existir sujetos desalmados que con toda frialdad acaban con la vida de una inocente criatura.

Describir la forma como la asesinaron ya no tiene sentido, lo que si se puede decir es que lo realizado demuestra que algunos seres humanos, dejan sus condiciones de tales para convertirse en unos perfectos animales. Sin raciocinio para definir lo que es el bien o lo que es el mal causan las peores atrocidades. ¿Merecen el perdón?. No creo que lo realizado se pueda perdonar. 

La Policía Nacional del Ecuador hizo todos sus esfuerzos por encontrar evidencias que los lleven al paradero de Emilia. Se tuvo los elementos para hacer el seguimiento y se identificó al delincuente que acabó con la vida de Emilia. Dos horas después de su intervención tuvo que confesar su crimen y delatar el lugar donde su insania la arrojó. No estuvo solo, al menos por el momento tiene dos cómplices más.

Luego de las investigaciones en el caso de la niña Emilia Benavides, se formularon cargos en contra de José Fabián Nero Robalino., Manuel Ambuludi Robalino y Tania Yusibeth A. R. por los delitos de trata, asesinato y violación” expresa la comunicación del Fiscal y no se dio más detalles en cumplimiento de la normativa penal del Ecuador; pero al menos se tiene a estos sujetos internados en una cárcel a la espera de la decisión final.

Pero Loja no quiere quedarse callada, tampoco inmovilizada y doliente; Loja se levantó en una marcha que denominó por “La vida” y piden justicia. Salieron a las calles inspirándose en Emilia, cuya indefensión la llevó a la muerte. No es posible resucitarla, pero el hecho, puede servir para mejorar los niveles de seguridad de una ciudad que vive momentos tensos y de gran crispación. Debe servir, para trabajar por una convivencia pacífica y de respeto pleno en colegios y en cada rincón donde exista un ser humano.

Esta marcha debe llevar igualmente no al silencio y menos a la indiferencia. No. El silencio es válido, pero no para estos momentos donde la crispación y el dolor son humanos; debe servir para mirar que es lo que está pasando en nuestras sociedades y qué es lo que debe hacerse para mirar el futuro. En tal sentido, cada paso dado por la población de Loja, en un día de duelo, debe permitir que hayan compromisos serios para abogar por sociedades más seguras, estables, respetuosas y ajena a hechos execrables que no se pueden entender en un momento actual.

Este caso puede acontecer en cualquiera lugar del país y de otros con similares características sociales. El hecho se produjo, según los testimonios, por una red de criminales dedicados a la trata de personas. Estar alerta frente a este tipo de hechos es una responsabilidad. Una muerte así jamás.