Declaración de los derechos del hombre y el ciudadano

Miguel Arturo Seminario Ojeda
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Por: Miguel Arturo Seminario Ojeda. Antes se tenía que esperar a estar en la secundaria para informarse de lo que hoy está al alcance de quien quiera enterarse sobre cualquier suceso de carácter local, regional, nacional e internacional; hoy todo eso ha quedado atrás, y si un niño desea saber sobre la Declaración de los derechos del hombre y del ciudadano, la información está al alcance de la mano por internet.

La declaración a la que hacemos referencia, y que influyó en el pensamiento renovador de los hombres de Europa y América, fue aprobada por la Asamblea Nacional Constituyente francesa el 26 de agosto de 1789, poco después del protagonismo que derribó al régimen monárquico que encarnaban Luis XVI y María Antonieta. Esta declaración, es uno de los documentos fundamentales de la Revolución Francesa, que define los derechos personales y los de la comunidad, además de los derechos universales; al parecer, esta reflexión fue Influenciada por la doctrina de los derechos naturales, al interpretarse que los derechos del hombre son universales.

Pese al cuestionamiento que se hace a esta declaración, ahora que miramos el mundo de la democracia, inspirado por valores de igualdad e inclusión social, cuestionamientos por haber establecido los derechos fundamentales de los ciudadanos franceses y de todos los varones sin excepción, que dejó de lado en esa condición a las mujeres, y más aún, no se dijo nada sobre la esclavitud, que recién sería abolida por la Convención Nacional el 4 de febrero de 1794.

Pese a todo, por haber propiciado una serie de cambios en la mentalidad, en la forma de pensar y de actuar de los varones, y haber inspirado poco después a las mujeres por promover cambios en su condición con respecto a la privación de sus derechos, se le ha considerado el documento precursor de los derechos humanos a nivel nacional e internacional. Se esperó hasta 1791 para que Olympe de Gouges, proclamase la Declaración de los Derechos de la Mujer y la Ciudadana, entrando de esta manera las mujeres en la historia de los derechos humanos.

derechos del hombre

Olympe de Gouges fue una escritora, dramaturga, abolicionista y feminista francesa, nacida como Marie Gouze, a quien el mundo recuerda por su trabajo marcadamente feminista y revolucionario, al punto de escribir a favor de los negros. Fue una ardorosa defensora de la igualdad entre el hombre y la mujer en la vida pública y privada, aún con respecto el derecho a voto, y a la participación en puestos de trabajo, al que se negaba acceso a las mujeres, es decir, actuó como una mujer adelantada para su tiempo, porque los cambios que ella preconizaba, recién se dieron muchas décadas después. En su línea se contará después a Flora Tristán, y a otras mujeres que se atrevieron a desafiar a la mentalidad machista de su época, buscando la igualdad en todo.

En la Revolución Francesa se alineó con los girondinos, dándose cuenta de los riesgos que se corrían, con una política como la de Robespierre y Marat, y al formular denuncias, fue encarcelada en 1793, y condenada a la guillotina, bajo la que murió el 3 de noviembre de ese año.

Los americanos no estaban ajenos a lo que ocurría en Europa, ni los criollos ni los mestizos del continente ignoraban totalmente lo que pasaba, toda la información se filtraba, y quiérase o no, fueron movidos por este cambio brusco para los monárquicos, además de haber sentido de cerca lo ocurrido en los estados Unidos de América, que se independizaron de Inglaterra en 1776. Al respecto debemos recordar, que la primera traducción americana de los 17 artículos de la Declaración, fue hecha por Antonio de Nariño, en 1793, en Bogotá.

Por otro lado, es evidente, que la Declaración de 1789 fue el prefacio a la Constitución de 1791. Posteriormente, en 1793 salió una versión ampliada, registrada como la Declaración de los Derechos del Hombre de 1793, que se incorporó a la Constitución francesa de ese año; luego vendría la Declaración de los Derechos y Deberes del Hombre y del Ciudadano de 1795, asociada a la Constitución de 1795, y así posteriormente, la influencia de todas estas declaraciones, se verifica en todo el mundo, aún en cartas constitucionales del siglo XX; y la vemos también en la Convención Europea de los Derechos Humanos, firmada en Roma el 4 de noviembre de 1950.

El 20 de junio de 1789, los diputados franceses de la Asamblea Nacional se propusieron dar por primera vez a Francia una Constitución, creando un comité para lograr este cometido, órgano que el 9 de julio de 1789, empezó a llamarse Asamblea Nacional Constituyente. Después de varios debates, y de varios proyectos, el 19 de agosto, ya la declaración estaba casi lista para un debate, que se inició y continuó en los días siguientes, quedando todo consolidado en 17 artículos un día como hoy, el 26 de agosto de 1789.

La declaración estableció los principios de la sociedad, que derribaron al antiguó régimen, proclamando, entre otros postulados, que toda soberanía reside esencialmente en la nación, y que el hombre tiene el derecho de resistencia a la opresión.