El expediente matrimonial de Miguel Grau Seminario

Miguel Arturo Seminario Ojeda
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Por: Miguel Arturo Seminario Ojeda. Que la ciudad de Piura fue la tierra de Miguel Grau Seminario, no cabe duda, Grau vio la luz en esta ciudad el 27 de julio de 1834, a pocos años de proclamada la independencia, hijo de Juan Manuel Grau y Berríos, y de Luisa Seminario del Castillo, dama entroncada a las más antiguas familias de la prístina de las ciudades hispanas en el Pacífico Sur, es decir, con San Miguel de Piura.

En el archivo arzobispal de la ciudad de Piura, faltan algunos libros parroquiales, en los que se fueron registrando los bautismos, matrimonios, confirmaciones y defunciones de sus habitantes. En cada iglesia parroquial, hay un registro eclesiástico de la iglesia católica, que hoy se han convertido en una fuente importante para los estudios de genealogía sobre todo, ya que en ellos se consigna información a veces de varias generaciones, al mencionarse el nombre de los progenitores, de los cónyuges, o de otros parientes que actuaban de testigos en los sacramentos practicados.

Los registros eclesiásticos son básicos para la investigación genealógica, dado que los registros civiles en el Perú, son de la segunda mitad del siglo XIX, y su obligación terminante de llevarlos actualizados, recién se completa en la tercera década del siglo XX. Desde 1563, el Concilio de Trento formalizó la práctica de llevar registros que ya había comenzado con anterioridad en varias ciudades y villas del mundo católico, llevándose por separado los libros, de bautismos, matrimonios y de defunciones, como sucedió en la Piura virreinal.

Si bien resultan importantes los libros de bautismo, que consignan el nombre del bautizado y de sus progenitores, tanto como la edad de los niños, los libros de matrimonio y de defunción no dejan de consignar la valiosa información que hoy es consultada para estudios de diferente carácter. Miguel Grau fue registrado como hijo de Juan Manuel Grau, y de Josefa Castillo, es decir con el segundo nombre y el segundo apellido de su progenitora, costumbre nada rara en la época.

Decimos costumbre usual nada rara, porque del mismo modo, los Gonzalez Tizón, terminaron siendo registrados unos solamente como Tizón, y otros como Gonzáles, o los Farfán de los Godos, que terminaron siendo solamente Godos, unos, y Farfán, otros. Caso también de los Vargas Machuca, los Velásquez de Tineo, García Saavedra, y otros tantos piuranos, a quienes indistintamente, se les registra solo con el primer o segundo apellido paterno, cuando este era compuesto. Miguel Grau, fue hijo de Luisa Josefa Seminario del Castillo.

¿Y cómo podemos corroborar esto? la Historia y la genealogía como ciencias resultan esenciales, al señalarse en documentos primarios, información que es clave para determinar el nombre de los padres del Caballero de los Mares, en este caso el expediente matrimonial de Miguel Grau Seminario, que se conserva intacto en el Archivo Arzobispal de Lima, que fue oportunamente estudiado por la historiadora sanmarquina de raíces piuranas, doña Ella Dumbar Temple Aguilar, y dado a conocer en su libro “El Victorial”, valiosa publicación de carácter histórico y genealógico. 

Los documentos con información matrimonial, suelen tener de tres o cuatro páginas de extensión, y en ocasiones más, donde se anota el propósito de la boda, la fecha de las amonestaciones, o sea, se da a conocer la intención de casarse, a fin de conocerse algún impedimento si existiese.

El expediente con información matrimonial contiene datos personales de los novios: nombre, edad, estado civil antes del matrimonio, domicilio, nombre de los padres, lugar de nacimiento de los novios y el nombre de sus abuelos en algunos casos, incluso si uno de los dos contrayentes era viudo, se anota el nombre de la persona con la que estuvieron casados, y si los novios eran parientes, el expediente se completa con la dispensa, y la inclusión de los cuadros genealógicos parenterales.

Se mencionan asimismo, de dos a cuatro testigos avalando la buena reputación de la novia y del novio, personas de las que en muchas ocasiones se registra su edad, ocupación, domicilio, y tiempo que conocían a los novios, testigos, que no pocas veces eran parientes de los contrayentes; al final del expediente se anota la fecha que se realizó el sacramento matrimonial, si esta se realizó al no haber impedimentos.

El expediente matrimonial de Miguel Grau Seminario

En el caso de Miguel Grau Seminario, en el expediente firmado de su puño y letra, del 30 de marzo de 1867, se declara ser natural de Piura, de 33 años de edad, por los pocos meses que le faltaban para cumplir, menciona su estado soltero, residente en la calle de Mogollón, señalando ser hijo de don Juan Manuel Grau, y de doña Luisa Seminario, y que deseaba casarse con la señorita Dolores Cavero, limeña de 23 años, de estado soltera, hija de don Pedro Cavero y de doña Luisa Núñez.

Este expediente como llevamos dicho, se conserva en el Archivo Arzobispal de Lima, al que tuvimos acceso, gracias a las facilidades de su directora Laura Gutiérrez Arbulú, quien también hizo llegar una copia a la Casa Museo Grau de Piura, santuario donde de manera permanente se venera día a día, la memoria del “Peruano del Milenio”. Grau solicitó casarse en la iglesia del Sagrario, de donde era feligrés la novia.

En el expediente, líneas abajo, se reitera el nombre de los progenitores de Miguel Grau Seminario, Juan Manuel grau y Luisa Seminario, y de su condición de católico, y se deja constancia, que el novio no había hecho voto de castidad, ni de ser religioso, no tener parentesco con la novia, que no se casaba por obligación, y que no había dado palabra de casamiento a otra mujer. También respondió don Miguel Grau Seminario, que no tenía enfermedad contagiosa, ni otros impedimentos para contraer matrimonio.

El mismo día, el notario mayor del arzobispado, por mandato del provisor, fue hasta la casa de la novia para tomarle el consentimiento de contraer matrimonio, reiterando Dolores Cavero, lo que había manifestado Miguel Grau Seminario; es de notarse que ella firma como Dolores Cabero, mientras que el registrador lo hace como Cavero; y como Cabero aparece firmando en todos los documentos que hemos tenido a la vista, tanto de ella como de su familia los Cabero Núñez.
Ese mismo día se tomó información a los testigos, al cajamarquino Manuel Gálvez, amigo de Grau desde hacía 8 años, y de Dolores Cavero desde hacía 10; asimismo, el limeño Manuel Vicente Morote, amigo de Grau desde hacía 8 años, y de la novia desde hacía 3; un tercer testigo, don Manuel Soyer, declaró conocer a Miguel grau desde hacía 12 años, y a Dolores Cavero desde su nacimiento.

El 1 de abril Miguel Grau, nuevamente se dirige al provisor Eclesiástico del Arzobispado, y le solicita, que habiéndose practicado ya, las diligencias preparatorias para contraer matrimonio, a excepción de las proclamas mandadas por el Concilio de Trento, se le dispense, por tener que ausentarse ese día de la ciudad de Lima, dispensa que se le concedió el mismo 1 de abril.

miguel grau

A continuación, en las páginas siguientes se reitera los nombres de los padres de ambos contrayentes, señalándose por tercera vez, que el novio era hijo de Don Juan Manuel Grau y de doña Luisa Seminario, y que se proceda a casarlos cuanto antes, autorizándose para la celebración del sacramento, al capellán del Monasterio de Santa Rosa, don Manuel Fuentes Chávez, quien celebró la boda el 12 de abril de 1867.

Fueron padrinos de la boda, el general Miguel Medina, y la madre de la novia, doña Luisa Núñez de Cavero, actuando como testigos, Aurelio García y García, Manuel Ferreyros, y Lizardo Montero. Años después, y en plana Guerra del Pacífico, siendo arzobispo de Lima (1875-1886), don Francisco Orueta y Castrillon, el 17 de setiembre de 1879, se llevó a cabo la ceremonia del velado de los esposos Grau Cavero, según el rito católico, en oficio religioso celebrado por el presbítero Pedro García y Sanz, actuando como testigos Joaquín Sanz, Felipe Cos y Francisco Sanz.

Como podemos apreciar por la lectura de este expediente matrimonial, verdadera joya para los peruanos, y para los piuranos en particular, nuestro héroe, cumplió como lo mandaba la iglesia católica, apostólica y romana, anotándose datos valiosos sobre sus raíces familiares, de las que no caben dudas, don Miguel Grau Seminario, nuestro ilustre paisano, es el “Caballero de los Mares”, “Peruano del Milenio”, y “precursor del Derecho Internacional Humanitario”.

Honremos permanentemente la memoria de Miguel Grau Seminario, su nombre impone respeto, tomémoslo como ese modelo que hace falta entre la juventud, un hombre íntegro que dio su vida por la patria, es digno de seguir brillando, como fulgura hasta hoy en cada rincón de la patria, y en el corazón de cada peruano, que reconoce en este peruano universal, al más grande peruano de todos los tiempos.

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