Piura: recuperando áreas degradadas en la costa y en la sierra

Editorial
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ERP. Recientemente se recordó el Día Internacional contra la Desertificación y fue una oportunidad para analizar la real situación de los bosques en la región Piura. El estudio de zonificación ecológica económica permitió contar con datos exactos respecto a la desertificación y degradación de las tierras del territorio regional, situación que tiene explicaciones climáticas y actividades humanas.

De acuerdo a la ZEE región Piura, se tiene más de 172 mil hectáreas de áreas desertificadas, más de 58 mil se han perjudicado por erosión hídrica, el drenaje consecuencia de las formas de cultivo explica más de 1,500 hectáreas en tanto la salinización de la tierra supera las 112 mil hectáreas, en términos sencillos, esto significa degradación de la tierra y por ende pérdida de nuestros bosques.

Considerando los años transcurridos y la inexistencia de procesos que permitan tener datos actualizados, es probable que las cifras hayan aumentado y las pérdidas de la cobertura forestal se haya incrementado.

Frente a la desertificación y degradación de la tierra emergen algunas iniciativas que se vienen presentando en Piura y que es necesario resaltar, por su importancia en el proyecto mismo y sobre todo en la búsqueda de devolver a los suelos su capacidad de producción. La sierra generalmente se ha caracterizado por la densidad de su cobertura forestal, la misma que se ha visto afectada por causas humanas.

Entre los proyectos que actualmente se ejecutan se encuentran el de reforestación y/o forestación que ejecuta con familias de la sierra la ONG Progreso y Cooperativa Norandino; proyecto similar en el desierto que impulsa Miski Mayo y una nueva alternativa que se realizará en el centro poblado de Casagrande en el distrito de la Arena, de la provincia de Piura.

En el caso de la sierra, recuperar bosques es un tema mucho más complejo y laborioso; de acuerdo a Santiago Paz López uno de los promotores, pretenden sembrar unas 100 hectáreas lo que implica igualmente otorgar pagos por servicios ambientales a quienes se dedican a esta loable tarea. Es una iniciativa poco comentada y quizá entendida, pero reforestar significa convertir el dióxido de carbono en oxígeno para bien de la humanidad.

Miski Mayo realiza en pleno desierto de Sechura un proyecto de forestación, es una empresa privada que pretende otorgarle vegetación a estas áreas. Los primeros árboles o arbustos se observan nacientes y es el estímulo para quienes se avocan en reponer áreas deforestadas que a través del tiempo se fueron perdiendo.

El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo ejecuta un programa de reforestación y forestación en el centro poblado Casagrande del distrito de La Arena. Con el compromiso de los comuneros de la localidad, buscan sembrar unas 60 hectáreas con especies del bosque seco, como es el caso de algarrobo, palo santo, faique maderero y otras plantas que reverdecerán una zona degradadas.

Conservar los bosques debe ser una responsabilidad fundamentalmente de la población del territorio y de las autoridades para establecer normas comunes a respetar. Hacerlo, no solo significa mantener un paisaje adecuado, sino igualmente evitar erosión del suelo y degradación de la tierra por escorrentías que se agravan con la inexistencia de cobertura forestal.

Desertificacion CasagrandePiura: recuperando áreas degradas en la costa y en la sierra

Además, en un contexto de cambio climático, este tipo de proyectos tienen un alto valor que deben reconocerse e incentivarse. Piura sufrió tremendos estragos e impactos en el 2017, iniciar procesos de reforestación sobre todo en las partes altas de las cuencas implica reducir carga a los ríos por la capacidad de retención de las aguas de lluvia.

Diario el Regional de Piura

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