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08
Mié, Feb

Simón Bolívar ¿Dictador del Perú?

Miguel Arturo Seminario Ojeda
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ERP. Hay personajes cuya trayectoria resulta muchas veces incomprendida por sus contemporáneos, y más aún, esta estela los persigue aún después de la muerte, siendo satanizados por grupos que encuentran en otros personajes, vidas aureoladas que en caminos paralelos oponen a unos y a otros.

Por Miguel Arturo Seminario Ojeda
Director del Museo Electoral y de la Democracia del Jurado Nacional de Elecciones

He visto a muchos que hacen un paralelismo entre San Martín y Bolívar, personajes incomprendidos ambos, en el tiempo de sus protagonismos, ya que los dos sufrieron fuertes acusaciones, que con toda seguridad, habrán sacudido la tranquilidad espiritual de los dos, porque su solo propósito era la libertad de Hispanoamérica.

Tras la salida del general San Martín del Perú, en setiembre de 1822, el Congreso Constituyente quedó instalado, debatiéndose, sobre la forma de gobierno para el naciente Estado. Ese mismo Congreso propuso la venida de Simón Bolívar al Perú, y encomendó a Faustino Sánchez Carrión trasmitirle el acuerdo del Poder Legislativo, lo que en efecto se realizó en tierra ecuatoriana.

Así es como aparece Simón Bolívar en el escenario nacional peruano, a cuyas tierras llegó en setiembre de 1823, aureolado del prestigio que gozaba como Libertador de Venezuela, su patria, de Colombia, y de Ecuador. Su llegada habrá generado encuentros con sus simpatizantes, y desencuentros con quienes habrían preferido que la campaña de la independencia continuase con el ejército que dejó el Protector Jose de San Martín, y con los propios peruanos, pero las circunstancias precipitaron la decisión del Congreso, que le dio a Bolívar, la ocasión de multiplicar su inmortalidad, desde la tierra de los incas.

El 10 de febrero de 1824, el Congreso entró en un receso, y Simón Bolívar es nombrado como dictador del Perú, de acuerdo a como leemos en el tomo primero de Historia de la República del Perú, de Jorge Basadre, en la página 142, de la edición del 2005. Previamente, el 10 de setiembre de 1823, Torre Tagle lo nombró autoridad suprema militar en todo el Perú, y asimismo recibió la autoridad política directoral, en aras de la salvación del país

Del mismo modo, el doctor José Agustín de la Puente Candamo hace un análisis del periplo de Bolívar en el Perú, dando secuencialmente la concentración del poder en el Libertador del Norte, en el tomo VI de la Historia General del Perú, publicado en 1993 por Editorial Brasa S. A.

Si consultamos en diccionarios comunes y en diccionarios de Ciencias Políticas sobre el significado de la palabra dictadura, de inmediato aparecen definiciones y explicaciones que relacionan el concepto con la forma autoritaria de ejercer el poder, y de gobernar a través de un solo líder, y a veces de un grupo de líderes como una especie de colegiado, donde en cualquiera de los casos, casi no existe la tolerancia, y no se admite el pluralismo político, quedando atrás la libertad de prensa. En resumen, es una figura contraria a las democracias, donde el poder se obtiene por elecciones competitivas.

Con toda seguridad, la dictadura de Bolívar en el Perú, no siguió el camino que tradicionalmente transitaron quienes se hicieron del poder como los dictadores que conocemos generalmente, esa situación llegó al Libertador, porque el Congreso así lo reconoció y otorgó poderes, con miras al logro de la independencia, que tenía preocupados a los peruanos, ya que los realistas planeaban la reconquista de los territorios libres del Perú.

Hasta hoy la figura de Simón Bolívar sigue en el pedestal que le tenía reservada la historia, su nombre se asocia a la gesta de la independencia americana, y su nombre existirá por todos los tiempos, cada vez que se evoque la historia hispanoamericana de la independencia.

Hay muchos juicios sobre la obra de Bolívar en tiempos que ejerció la dictadura, que le fue renovada el 10 de febrero de 1825, y pese a que el Congreso consideraba necesario que se mantenga como Dictador, Bolívar rehusó este título, por considerarlo una burla a los derechos del pueblo, que era quien debería elegir a las autoridades a través de sus ciudadanos. Ante la insistencia del Congreso, Bolívar continuó como Dictador.

Diario El Regional de Piura

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