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Coronavirus en Piura: que no se pierda la moral y tampoco la esperanza

Editorial
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ERP. Desgarrador es el reclamo que realizan las enfermeras del hospital Jorge Reátegui Delgado de Piura, quienes piden equipos de protección personal para realizar las atenciones de sus pacientes; como totalmente entendible es el llamado del alcalde Juan José Diaz, al enterarse que uno de sus serenos, perdió la vida posiblemente por Covid-19. No tenemos pruebas, no contamos con buenos gestores de la crisis y es realidad.

Tanto es realidad lo que viene sucediendo, que llama poderosamente que la funcionaria de inteligencia sanitaria de la Diresa haya sido cambiada por un médico sin ningún tipo de experiencia y solo por decisión política; que se desatiende al hospital Santa Rosa y sus profesionales de la salud, privilegiando la conducción del nosocomio en un responsable que solo es médico general.

Conforme lo indican los mismos profesionales de este hospital, no existen mascarillas, una gran cantidad de profesionales se encuentran en cuarentena, otros no laboran por edad o factores de riesgo y los que aún quedan se resisten, no quieren ser héroes caídos, sino profesionales útiles a su país, en un momento tan crítico que vivimos. ¿Tan difícil es entenderlo?

Llama la atención, que, contando con un gobernador médico, aún sigamos en esta circunstancia. Improvisación total y si hábiles para sacar provecho político, aunque sus propias acciones no tengan el impacto esperado. La gente les pide eficiencia, eficacia, responsabilidad y no mediocridades. Deben estar a la altura del momento y llamar a los más capaces para que conduzcan las estrategias para detener a un enemigo que causa la muerte. 

Coronavirus en Piura: que no se pierda la moral y tampoco la esperanzaCoronavirus en Piura: que no se pierda la moral y tampoco la esperanza

No podemos, no debemos, se debe protestar por la gestión inadecuada de cadáveres. En esta pandemia se sabía que la muerte es una posibilidad y no puede ser posible que las víctimas terminan en un fardo retirados a un canchón, cuando lo lógico era haber previsto con tiempo. Si las autoridades regionales, sobre todo, no tomaran a la gracia sus responsabilidades, la situación sería otra, al menos estuviéramos protegidos.

Faltan equipos de protección personal y no se tienen pruebas; es lo más elemental que se requiere y eso es se llama gestión. Somos defensores de la descentralización, pero en este caso, planteamos que se analice con meticuloso rigor técnico, la pertinencia de la dispersión en las decisiones. Allí donde manda el Gobernador, manda el director, el gobernador designa a persona incompetente de menor nivel, por mencionar algunas distorsiones no puede haber buen norte.

Y norte, saber hacia dónde vamos, es lo que requerimos ahora, es lo que reclama el alcalde de Piura tras la muerte de un sereno y es lo que piden los familiares de fallecidos que no pudieron ver a sus seres queridos en su último suspiro, es lo que pide toda Piura, es lo que reclama el país. Son momentos críticos y no estamos para dudas ni murmuraciones, estamos, debemos estar siempre prestos para la acción.

Responsabilidad, responsabilidad funcional es lo que se reclama hoy más que nunca.

Diario El Regional de Piura

Pristina 255