fbpx

La victoria de Junín en la memoria colectiva

Miguel Arturo Seminario Ojeda
Typography
  • Smaller Small Medium Big Bigger
  • Default Helvetica Segoe Georgia Times

ERP. Hay sucesos extraordinarios en la historia de nuestra patria, que no hace falta de mayor difusión entre sus ciudadanos y futuros ciudadanos, para recordar el aporte de los varones y mujeres, que abonaron con su sangre el ideal de tener un país libre, y dejárnoslo así, para vivir en democracia e igualdad.

Por: Miguel Arturo Seminario Ojeda

Director del Museo Electoral y de la Democracia

Es el caso del triunfo patriota en Junín, ocurrido un 6 de agosto de 1824, y a cuyo bicentenario nos acercamos a pasos agigantados, nos separan 4 años de esa gloria, y desde ya se vislumbra, que así como en el Centenario y en el Sesquicentenario se captó la atención de todos los peruanos, este 2024 ocurra lo mismo, porque los hombres y mujeres comprometidos con la gesta de Junín, así lo demandan.

La nación honra esta memoria en el Panteón Nacional de los Próceres de la Independencia, donde están los restos de algunos de los combatientes, o sus bustos, y sus nombres en las placas alusivas que ocupan parte de la paredes de este santuario patriótico, que se convirtió en tal, durante la presidencia de don Augusto B. Leguía.

La independencia del Perú se proclamó el 28 de julio de 1821 por el General José de San Martín, en medio de una guerra que se libraba, por elevar el Perú, al consenso de las naciones libres e independientes, era la voluntad general de los pueblos peruanos la que se había manifestado por la independencia, siendo San Martín, el centro del protagonismo en un primer momento, en esta guerra, en la que después estuvieron los generales Sucre y Bolívar.

Así estaban las cosas en 1824, Bolívar había llegado al Perú en 1823, había que terminar esa guerra iniciada hacía varios años, y que se mantenía por la negativa de los realistas, de no entender que la independencia era un hecho irreversible, el deseo de libertad e independencia, apuntando a la vida democrática, no se podía detener, pero ellos, fieles a su Rey, y a sus intereses, siguieron empecinados en continuarla.

Esa guerra tuvo signos de crueldad contra los civiles, que por ser independentistas, sufrieron la destrucción e incendio de sus pueblos, el robo de sus cosechas y la muerte, y robo también de sus animales, en los territorios ocupados por los realistas después que desocuparon Lima. En la primera campaña del general Álvarez de Arenales, varios pueblos del centro y sur del país declararon, proclamaron y juraron la independencia, entre ellos, los pueblos de Junín.

Cuando el general Canterac, comandante realista del Ejército del Norte, ocupó ese espacio, se vengó de los protagonistas de esos episodios, cometiendo una serie de tropelías, con la intención de atemorizar a los civiles. No estaba lejos el triunfo patriota, porque las contradicciones entre los mismos realistas contribuyeron a debilitarlos.

Bolívar avanzó hasta el centro del Perú, y sin dar tregua al ejército de Canterac, que había comenzado la retirada hacia el sur, los enfrentó cerca al pueblo de Reyes, hoy Junín, teniendo como testigo al lago del mismo nombre, y a los cerros que contemplaron su victoria; cuatro días antes, el 2 de agosto de 1824, Bolívar había arengado a su ejército, elevándole el ánimo, había que enfrentar a los realistas, y lograr la victoria.

Y así fue, los laureles del triunfo coronaron a los peruanos, en una lucha que al comienzo pareció que iba a dar la victoria a los realistas, pero no fue así, el triunfo fue para las armas patriotas, que también contaron entre sus muertos, a valerosos soldados que llevaban en su sangre a la patria peruana, y a la patria americana.

Son dignos de destacar en este triunfo, a los generales Bolívar y Sucre, a Mariano Necochea, Isidoro Suárez, José Andrés Rázuri, y el piurano Miguel Cortes del Castillo, quien murió batiéndose a duelo con un realista. A todos ellos se les honra con el recuerdo perpetuo de mantenerlos en la memoria colectiva, porque Junín fue el triunfo y la gloria que mantuvo firme el propósito de los peruanos, que coronaron su victoria unos meses después, al derrotar a los realistas en la batalla de Ayacucho.

Diario El Regional de Piura

Pristina 255