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Mar, Mar

Muertes que se pueden evitar con la renuncia de Dina Boluarte a la presidencia de la República

Editorial
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ERP. El gobierno ha entendido, que podría obtener la legitimidad que no tiene, aprobando mayor presupuesto para Puno y otras regiones; sin embargo, el pedido mayoritario de peruanas y peruanos, no es que haya mayor fluencia de recursos, sino que dejen la presidencia en el caso de la mandataria y que se vayan de una vez por todas los congresistas de la República. Sin embargo, no quieren escuchar.

Ahora son institucionalistas en exceso, cuando en realidad son los verdaderos culpables de lo que sucede en el país. La sistemát6ica campaña para desprestigiar a Pedro Castillo, los pedidos de vacancia para que se vaya sin existir motivo para que ello suceda, además de las censuras de ministros de manera constante, socavaron al Poder Ejecutivo con el ya conocido desenlace.

Lo que ayer fue un exceso en la contradicción, ahora es en la condescendencia. En efecto, más de 60 muertos o asesinados por las fuerzas del orden, no ha conllevado a ninguna responsabilidad política, la vehemente fiscal de la Nación ahora es silente con los nuevos casos que comprometerían penalmente a la mandataria y sobre todo el presidente del Consejo de Ministros Alberto Otárola.

Dina Boluarte Zegarra, una oscura política, ha pasado de la propuesta pragmática de Pedro Castillo Terrones, al ejercicio del poder siguiendo los lineamientos de quienes perdieron las elecciones. Después que intentaron defenestrarla, ahora es apoyada con increíble devota actitud por parte de la derecha peruana.

Su continuidad es muy sutil, le piden en protestas que renuncie y ella acentúa la represión; luego dice en los idiomas que domina, que no renunciará y que se sujetará a lo que decida el Congreso. Esta instancia promueve el debate, pero la derecha no vota por el adelanto de las elecciones y la izquierda se empecina en pedir una consulta para promover una nueva Constitución.

Las protestas no cesan y Puno se ha convertido en el bastión de la resistencia. Para dominar a estos ciudadanos que creen que se les ha robado “su gobierno” han enviado a las fuerzas armadas, obligando a sus soldados a someterse al particular clima. Este domingo, las informaciones no son nada favorables, tres soldados fallecidos por hipotermia y otros expuestos con igual diagnóstico.

Todo este nivel de convulsión debe llegar a su fin, quien debería decidir en este momento aciago, son los propios ciudadanos y si se les negó tener un presidente que ellos eligieron, deberían centrarse en decidir las elecciones y que decida nuevamente. Pero han encontrado a una marioneta perfecta, que se ufana de ser la primera mujer que es presidenta, sin darse cuenta que sus acciones promueven el machismo tradicional.

Las autoridades del Ejecutivo y del Congreso, vienen promoviendo indebidamente la división de los peruanos, la pérdida de respeto y confianza de instituciones como la Policía Nacional y Fuerzas Armadas, las cuales son irrespetadas por las acciones que les obligan a realizar. Todo esto se superaría, si Dina Boluarte y el Congreso de la República, deciden convocar a nuevas elecciones generales.

Los cambios que esperan serán para otro momento, en esta parte solo se reclama legitimidad, la misma que han perdido por su actuar tanto la mandataria como los miembros del Congreso. Como ha expresado el periodista César Hildebrand solo queda decir ¡Lárguense ya!

Diario El Regional de Piura
 

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