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No se les ocurra cometer el mismo error que Sullana

Nelson Peñaherrera
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Por: Nelson Peñaherrera Castillo. No sé si les pasa a ustedes, pero a mí me sucede que los pueblos más pequeños y más alejados suelen ser los que más ponen el hombro cuando se trata de reconocerse y rescatarse en todos los sentidos. Me pasa con Malingas, en el distrito de Tambogrande; me está comenzando a pasar otra vez con Sapillica, con el que tengo apenas una relación periodística, y donde esta semana ocurrió algo que, a mí particularmente, me llena de esperanza.

Era justo el domingo pasado cuando viendo los mensajes filtrados en el Facebook, me encuentro con uno de José encalada Jara, a quien conozco desde hace diecinueve años, y quien durante toda una vida ha sido corresponsal de Radio Cutivalú para Sapillica. A él me lo presentaron durante un viaje con Margarita Rosa Vega y el Colectivo Tambogrande, una vez se tuvieron las primeras noticias de actividad minera informal, allá por las nacientes del río Chipillico.

[El manantial viene de lo alto: https://tinyurl.com/vhfn5zy ]

José fue nuestro guía, entonces, aunque no era mi primera vez en Sapillica. De hecho, este año se cumplirán dos décadas de que por primera vez conociera ese hermoso lugar. Entonces trabajaba para el proyecto de Fe y Alegría en Malingas, y solo por una escuela, la de Sesteadero, era necesario que se hagan las tres horas de viaje en camioneta para presentar papeles.

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Además de las religiosas católicas para las que yo trabajaba, nos acompañó un corredor de bolsa de Mississauga, un suburbio de Toronto, Canadá, llamado Mattew Sammut, a quien he buscado varias veces en Facebook pero aún no he hallado. Y el chiste con Matt es que vino sin saber nada de español, con la intención de aprender español y se regresó sin hablar más español que los saludos básicos y las gracias. Y como, aparte de las hermanas, yo era el único bilingüe de la oficina, pues ahí chántenselo a Nelson para que el hombre no se sienta muy incomunicado que digamos.

Lo que más recuerdo de esa amistad con Matt es que me enseñó a leer los ‘tickers’ o cintillos de las acciones que corrían en la base de la pantalla de CNBC, el canal de negocios de NBCUniversal, y el viaje a Sapillica que fue musicalizado con los éxitos de shania Twain, de la que ambos resultamos ser fanáticos.

Matt no dejó de tomar fotos de todo en Sapillica, en especial el ganado que pasteaba en las colinas cercanas al pueblo. “It’s great!” (“Es grandioso”), repetía una vez sí y otra también. Ya, en días anteriores, intentamos escalar el cerro Malingas donde las hermanas tienen su convento, y tampoco se cansaba de tomar fotos. “Do you feel this looks like something in North America?” (“¿Sientes que ésto se parece a algo en Norteamérica?”), le pregunté. “Yes… like… Montana.” (“Sí… como… Montana”).

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Cuando fuimos a Sapillica, no le pregunté a qué se parecía, sino si le provocaba regresar alguna vez. Dijo que yes, o sea, sí. Y esa fue una de tantas experiencias que me convencieron sobre una posibilidad de desarrollo adicional para esos pueblos más allá del horizonte agropecuario: el turismo. Por supuesto que en ese entonces no tenía claro qué tipo de turismo, como llegué a aprenderlo once años después en Malingas, pero de que la ‘chance’ existía, existía. Y eso me incrementó el orgullo por esa Piura donde los Andes comienzan a levantarse.

Como todo el mundo, lo siguiente que supimos sobre Sapillica fue la invasión e infestación de la minería ilegal, que en lugar de embellecer los cerros y sus bosques, los taladró con socavones y túneles de todos los tamaños. El ahora congresista Daniel Urresti hizo un trabajo de pacificación interesante en la zona gracias a la política de interdicciones, para que luego la Ronda Campesina tomara el control del distrito, al punto que sobre las nueve de la noche, todo duerme en derredor.

[Bienvenidos a Sapillica… pero, ¿por dónde comenzamos, ah?: https://tinyurl.com/r9leabz ]

En julio de 2016, una llamada urgente me puso sobre el carril de una ciencia que estaba aprendiendo a apreciar, la arqueología, y que ha sido una de las coberturas recurrentes del portal FACTORTIERRA.NET. Entonces, mi compañero Marco Paulini estaba iniciando la hazaña de bajar las muertes maternas en todo Sapillica de tres anuales a cero –cosa que logró y se mantuvo hasta que a la gente de Salud no le dio su reverenda gana renovarle el contrato—cuando se topó con un hermoso trazo en piedra que le hizo recordar los sitios que tenemos identificados y registrados en Malingas.

Se trata de una enorme espiral en una piedra de seis metros de alto, justo a la entrada del pueblo de Loma alta, en la comunidad de Masías Bajo, que, cuando la envió, puso a toda la redacción en alerta y propició que junto a otro productor, Estany Tineo, viajara a constatar lo que en la fotografía parecía increíble. ¡Un petroglifo! ¡Una evidencia más que tangible de que la gente del Periodo Formativo necesitaba representar pictóricamente algo en las piedras para marcar algo que estamos tratando de comprender desde hace once años!

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[El petroglifo de Loma Alta: https://tinyurl.com/vq3eetp ]

En Malingas, llegamos a convencernos que esa gracia podría tener hasta 4000 años de antigüedad; o sea, mucho más antiguo que los incas, los vicús, los moches, en fin. ¿Podría pasar lo mismo en Sapillica? Los primeros análisis fotográficos y espectrográficos por el arqueólogo Daniel Dávila Manrique sobre imágenes de alta resolución que conseguimos hacer en el lugar dejan la sospecha más que abierta, y por ahora una hipótesis: podrían ser parte de la llamada Tradición Samanga, en referencia al sitio en la localidad de el Toldo, distrito de Ayabaca, donde están los trazos mejor conservados.

Mi reacción inicial durante los dos viajes que hice para identificar y registrar petroglifos fue notificar a José encalada, porque, para comenzar, antes que yo, a mí siempre me ha parecido que es la persona justa que tiene que contarle al mundo lo que estamos encontrando. Digo, es su distrito, ¿no? ¡qué importa si tengo o no tengo convenio de colaboración con Cutivalú! El asunto aquí es que se tiene que dejar sentado que existe, y el periodismo ahí es cuando hace una de sus labores más hermosas, la de incrementar la ciencia y el conocimiento.

Nunca pude coincidir con Pepe, pero siempre mantuve el contacto, siempre hemos estado pasándonos la voz. Además que he conocido su casa y a su hermosa familia que me recibió con mucha amabilidad, lo que nunca dejaré de agradecer. Y, miren lo lindo que son las relaciones humanas, este Pepe que me llama a mi celular el domingo por la noche a soltarme la noticia: “Me han pasado la voz de unos petroglifos en Pampa Verde”.

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Confieso que traté de mantener la compostura, algo que no me está pasando mientras escribo esta columna, que redacto muy exultante, pero estaba fascinado con la historia, puesto que comprueba una hipótesis de trabajo lanzada por la misma gente de Sapillica desde la primera vez que llegamos: el distrito está tachonado de evidencias arqueológicas. Ya les mencioné Loma Alta, ahora Pampa Verde, que está del lado occidental; súmenle Tunal, del lado sur, y Trujillo, muy cerca del propio pueblo de Sapillica. ¿Hay más en ese territorio que apenas supera los 200 kilómetros cuadrados? Sospechamos que sí.

[Identifican petroglifos en sector Pampa Verde de Sapillica: https://tinyurl.com/rlf6dp3 ]

Lo bueno de estar en 2020 para Sapillica, para ustedes, para nuestro equipo de trabajo y para mí, es que ya no estamos en noviembre de 2009 cuando empezamos del subsuelo y con pistas falsas encima; ahora podemos decir casi sin errar que las redes de petroglifos de Sapillica y Tambogrande podrían estar conectadas, ser parte de una sola ruta, que también se dispersa por todo el valle del Quiroz, sube por Pacaipampa, llega a las Huarinjas (Huaringas), pasa por San Ignacio y Jaén, en Cajamarca, y podría tener uno de sus orígenes en Luya, Amazonas.

A José, tanto como a nosotros, nos ha dado hambre de saber más, de entender el mensaje que ha estado guardado (quien sabe) por cuatro milenios en esas rocas, de explicarle al distrito, al departamento, al país y al mundo, de qué se trata todo esto y cómo puede revolucionar la Historia como nos la han venido enseñando por décadas. ¡ése sí que sería un lindo proyecto en el que la gente de Sapillica debe embarcarse! Ojo que en Malingas están con todas las ganas de retomarlo.

Y mientras miro con esperanza a Sapillica, cuando regreso mentalmente a Sullana y observo alrededor, no puedo decir lo mismo. Acá, en la segunda provincia más importante del departamento de Piura mas bien estamos depredando nuestro pasado, como sucede en El Cucho, o lo ttratamos con indiferencia, a pesar de que, como me contó un colega con quien cubrí una historia de éstas, hay evidencia por donde se pise.

Si Sapillica (y Malingas) consigue concretar una investigación arqueológica y cambiar los textos de Historia, realmente tendrá algo que restregarle a Sullana todas las veces que le dé su reverenda gana porque será un ejemplo positivo que todo el mundo querrá imitar. Y si el turismo llega de manera planificada y ordenada, mucho mejor. Realmente se lo merecen, y desde ahora tienen que trabajar para que realmente sea otro eje económico local.

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Pristina 255

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